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¿Te enamoras de espejismos?

Muchas veces con quien queremos estar no quiere y cuando otro quiere, nosotros no queremos. Muchas veces esto pasa cuando vamos a la persecución de espejismos de idealización que proyectamos sobre una persona, muy frecuentemente emocionalmente indispuesta, por que nos deja con mucha frustración y confusión cuando nos preguntamos “¿Qué tengo de malo?  Relaciones que no comienzan, o que inician y se acaban rápidamente es un escenario muy frecuente en este caso.

¿Cómo es eso de estar enamorado de un espejismo?
Cuando hay un espejismo real, ciertas condiciones externas, combinadas con otras internas, nos ofrecen imágenes de lo que necesitamos o queremos ver, pero que, por auténticas que parezcan, no pertenecen al mundo de la realidad.
En las relaciones podemos pensar en un espejismo como la combinación de:


 -Un gran deseo de estar en una relación de pareja (justo como tú te la imaginas). Aquí muy frecuentemente tienes una idea de acuerdo a lo que en tu familia aparentemente se ha vivido o lo que crees que es una relación “ideal”.
 -Un gran interés en alguien que no parece estar muy interesado en ti.
 -Una persona emocionalmente sana no te viene muy bien porque su identidad te estorba para proyectar lo que quieres ver, así que mejor te relacionas con personas “pared” o “pantalla”, porque (como realmente no te dan nada) en ellos puedes proyectar claramente todos tus deseos fantasiosos.

¿Buscas pareja? Fíjate si va a estar contigo o contra ti

Por ejemplo una persona emocionalmente indispuesta para una relación.
Tiene otra pareja, siempre está trabajando, sus hijos están primero (siempre), nunca tiene tiempo de mandarte o responder tus mensajes, aparece y desaparece de forma intermitente de tu vida (y a veces cuando aparece hasta parece dar señales de interés).


Una persona de apego evitativo
Son personas que ya hicieron el “check out” al mismo tiempo que hacen el “Check in”.
Se comporta de manera fría, inexpresiva, es muy racional y poco emocional y siempre tiene una explicación lógica de por qué es mejor ser así y de lo mal que haces al presionar.   No le gusta hablar ni arreglar nada, dice que siempre la haces de “tos”, que serían tan felices si no lo hicieras todo tan complicado, etc.
Muy frecuentemente estas personas al inicio se mostraban interesadas, pero conforme buscaste más cercanía, se alejaron.
Aunque por un lado podrían mostrarlo, pero por el otro uno siempre “ve” mejor lo que quiere o espera ver.
Finalmente, “intenseas” mucho cuando esa pareja te dice que ya se quiere ir o definitivamente termina la relación.
No aceptas la ruptura y exiges que hablen, que le echen ganas, que luchen.  Puede ser de manera suplicante o hasta agresiva si el otro no cede.
Pero realmente nunca amaste a esa persona, sino a lo que en ella tú proyectabas.  A tu espejismo personal. Cuando se quiera ir reclamarás:
¿Cómo es posible que me quiera quitar la pantalla donde proyecto mi felicidad?

¿Por buscar lo mejor dejas ir lo bueno?

¿Cómo nos damos cuenta que podemos estar ante uno de estos espejismos?
Aunque al inicio todo parezca estar bien, conforme la “irrelación” avanza, empiezas a ver algunas señales:
-No habla de planes a futuro.
-Generalmente no se resiste (mucho) a salir contigo, pero casi nunca es esa persona la que invita a salir o se ve entusiasmada por eso.   De hecho, muy frecuentemente pospone o evita verte por la razón que sea.
-Los disminución en la frecuencia o calidad en los actos románticos o patrones de conducta amorosa (caricias, palabras, mensajes, posteos, salidas, encuentros, etc) te pone muy ansioso y entonces tiendes a presionar para que eso se recupere.
-A veces, sin darte cuenta, pudiste haber sido tú el que empezó primero a descuidar la relación y ahora que sientes que se está alejando, te urge recuperarla.
-Cuando tu pareja te preguntaba que si tenías algo, respondias que nada; que todo estaba bien.
-Cuando ves señales de huída, se activan tus patrones de apego ansioso.
-Te sientes más enamorado (necesitado), atraído y aferrado a una persona cuando esta te dice que ya no quiere seguir o termina la relación.
-Haz de cuenta que ahora que se va lo valoras más porque le vuelves a ver las virtudes que al inicio le veías (reactivas el espejismo)
-Sientes que esa persona es un desconocido con sus nuevas actitudes evitadoras. Esto porque antes la proyección era tan grande que veías lo que deseabas ver.  No es que haya cambiado en realidad, es que nunca te diste cuenta de cómo era porque sólo veías a tu espejismo.

¿Por qué alguien se relaciona con estos espejismos a pesar de las señales y de sentirse mal?
Porque se tiene en la cabeza una idea de la persona ideal y entonces realmente nos relacionamos con esa idea, con un espejismo; con el sueño de lo que deseamos que esa persona sea (pero que evidentemente no es, aunque no puedas verlo aún).
El otro es realmente una pantalla donde tú proyectas tus deseos idealizados, pero igual que un espejismo; una proyección nunca será la realidad.
Porque hay un gran miedo a estar solos o quedarnos solos (posiblemente apego ansioso).
Es como querer hacer que alguien represente un rol en el escenario de tu vida sin haberlo invitado, sin saber si tenía interés o el talento para hacerlo.
Y luego te quejas que no llegaste ni a las 100 representaciones.

Fuente: MarthaDebayle.com

¿Tu pareja discute, pelea o abusa?

¿Quién de ustedes se la vive del chongo con su pareja? OJO, porque lo que ustedes pueden ver como una simple discusión, puede estar siendo un abuso infernal.

Cuando uno piensa en abuso, especialmente en una relación de pareja, de inmediato vienen a la mente actos de violencia física, pero eso es una visión muy reducida del problema.  Puede haber abuso verbal, psicológico, financiero y hasta emocional, entre muchos otros. Esto se hace patente cuando una discusión acaba en pleito o este, en maltrato. ¿Hasta dónde es normal una discusión y cuándo la forma de discutir se vuelve un problema?

¿Cómo distingo discusión, de pelea o de abuso?
Discusión:
Intercambio recíproco de opiniones o ideas entre dos o más personas que tiene puntos de vista o perspectivas divergentes sobre un tema común.
Cada uno tiene un punto de vista que quiere que el otro entienda.
El objetivo es resolver el problema.

Pelea:
Un desacuerdo agresivo (aunque no necesariamente violento) entre dos personas que no han llegado a un acuerdo.
La agresión es un instinto y la idea es canalizarlo de maneras no-violentas.
Cada uno tiene un punto de vista y quiere que el otro lo acepte y adopte como propio.
Su prioridad es ganar, aunque suelen aceptar cuando no tienen la razón.

Abuso:
Hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien.
Trato violento y de maltrato hacia  alguien.
Así como la agresión es un impulso, la violencia es aprendida.
Cada uno tiene su punto de vista; el tuyo está mal, el abusador dice que el suyo está bien y no sólo debes cumplir sus órdenes, sino que además debes cederles tu voluntad y el control de tu vida.
El único objetivo de ellos es ganar y que tú pierdas.

¿Es verdad que las parejas que se aman no deben discutir o pelear?
Las discusiones son inevitables; las peleas son ocasionales y aún las parejas más felices tendrán diferencias con las que tendrán que aprender a convivir a través de la inter e intra negociación.  Recordemos que las discusiones o peleas no suelen involucrar violencia de ningún tipo
Lo que no es normal o sano, es cualquier forma de abuso, porque de entrada eso ya nos habla de una relación jerárquica, asimétrica o complementaria (donde hay un dominante tiene que haber un sumiso).

¿Cómo saber cuándo una discusión se convierte en abuso?
Los elementos que usa la persona que abusa son más emocionales y subjetivos que argumentos racionales y objetivos.
Generalmente están de malas, son hipersensibles, siempre tienen algo de que quejarse o su estado de ánimo es impredeciblemente cambiante.

¿Amor de 40 y 20 es peligroso? Si estás en una relación así, esto es lo que debes saber

En términos generales la mayoría de las parejas surge cuando se da la atracción entre dos personas, que es correspondida y que da paso a la llamada química del amor, conocida también como el enamoramiento.

Socialmente hablando, existe una tendencia a reaccionar y etiquetar a unos y otros, principalmente si hay diferencias marcadas entre quienes componen esa nueva relación. Por ejemplo, si hay diferencias interraciales, transculturales o por edad. En este artículo hacemos énfasis en aquellos que forman parte de este último grupo del cual todavía escuchamos etiquetas ofensivas como viejos verdes o cazadoras.

Uno de los aspectos más influyentes a nivel psicológico continúa siendo el juicio social. Esos juicios varían según el sexo de quien lleve la mayoría de edad. Todavía colocan en una posición de desventaja a la mujer si es ella quien tiene los 40 y su pareja los 20. Por tradición socialmente impuesta, al hombre se le otorgó el rol de proveedor, así como el de dar dirección a la relación, brindar seguridad y protección. Mientras, a la mujer se le enseñó que necesita alguien con poder para brindarle seguridad económica y estabilidad. Por lo tanto, cuando la atracción surge de un hombre de 40 hacia una mujer de 20 pasa a verse como algo normal y hasta conveniente. Se convierte para la mujer en una especie de rescatista y maestro que le enseñará destrezas que le ayuden a dar sentido y dirección a su vida.

Por el contrario, si es la mujer quien lleva ventaja en edad se le atribuyen características regularmente negativas como “madre criando niño”, “abusadora: se debería buscar uno de su edad” e incluso, “inestabilidad: esa relación no durará pues él se va a cansar de estar con una vieja”.

Intromisiones familiares y sociales respondiendo a las diferencias en edad pueden llevar a uno o a ambos a mantener la relación en secreto. Sin embargo, esta visión ha estado cambiando y, con mayor frecuencia, se observan a mujeres seguras de sí que aparentan pasar por alto los juicios y se brindan la oportunidad de gozar de nuevas experiencias.

Otro impacto respondería a la disparidad de intereses y responsabilidades. A los 20, la responsabilidad mayor es completar su meta académica o profesional; mientras que para el o la de 40 se espera que se esté cumpliendo con las demandas de su trabajo, deberes y responsabilidades familiares e hijos nacidos en relaciones previas.

Donde menos impacto parecería existir es en cuanto a la parte física. A los 40, si la persona, –hombre o mujer– ha procurado mantener una adecuada calidad de vida a través del ejercicio, de una sana alimentación y un buen manejo de emociones se esperaría que goce de salud física y emocional en general.

No se puede obviar el impacto en la sexualidad. Algunas situaciones serán reales y otras responderán a mitos sociales. Un mito que quisiera clarificar es que se espera que el hombre sirva de maestro. Ese rol está asociado con las experiencias alcanzadas en relaciones previas. Esta idea no es del todo falsa, pero tampoco podemos generalizarla, pues la mujer de 20 podría encontrarse con un hombre de 40 que mantenga una sexualidad mecánica y poco creativa, o que esté arrastrando alguna dificultad sexual como el trastorno de control eyaculatorio, mejor conocido como eyaculación precoz.

También podría darse que presente dificultad para comprometerse debido a previas experiencias frustrantes, limitando la relación a encuentros sexuales casuales. Otro posible escenario es que haya limitado su conducta sexual a la práctica masturbatoria con o sin pornografía, y que al activarse sexualmente con una pareja no obtenga el mismo nivel de gratificación sexual que conseguía mediante la masturbación. Además, ya entrados los 40 se va aproximando la andropausia, fase de vida que trae consigo cambios hormonales, físicos y emocionales. Uno de estos es la temida disfunción eréctil, que ha pasado a ser uno de los grandes fantasmas que afecta el placer sexual masculino.

La intención no es una visión exclusivamente negativa o representativa de algún mal funcionamiento sexual. Hay hombres que mantienen una vida sexual saludable, variable y creativa que al compartirla con una mujer más joven los recarga de energía, compartiendo diversión, complicidad y grandes deseos de explorar sus sexualidades. Ante esto recomiendo que se evalúe la visión que ella tenga sobre la sexualidad; si es abierta o afectada por la represión sexual.

La mujer no está exenta de encontrase con escenarios positivos o negativos. Todo dependerá de sus experiencias y su actitud y conocimiento sexual. Por ejemplo, si apagó su sexualidad por varios años, posterior a una separación o divorcio. Cuando hablo de apagar me refiero a detener cualquier tipo de conducta sexual a solas o compartida como por ejemplo, no masturbación, no exposición social donde practique sus destrezas de seducción y conquista y no sexo compartido, aunque sea a través de encuentros esporádicos.

Si mantuviera esa sexualidad dormida por mucho tiempo, la inseguridad sobre sus destrezas de seducción podría traicionarla. Otras consecuencias serían dificultad para excitarse, para llegar al orgasmo y el temor a responder a acercamientos eróticos o afectivos, principalmente si vienen de una pareja más joven. Tampoco podemos obviar el impacto de la menopausia, el cual dependerá de cuánta salud sexual haya gozado previo a esta fase de vida.

Generalmente, si la mujer posee una visión amplia, libre de culpas y vergüenzas, así como de seguridad, deseos de aventura, creatividad, adecuada comunicación sexual y fantasías sexuales, se esperaría que en una nueva relación de pareja, se dé la oportunidad de continuar explorando y añadiendo experiencias gratificantes a su vida.

Ventajas

Comúnmente se observa en este tipo de relación que las personas involucradas pasan a disfrutar de experiencias antes no vividas. Las mismas no son exclusivamente sexuales, aunque para muchos esto resulta atractivo. Para otros puede representar una liberación del compromiso mediante una relación temporal o permanente sin dejar de añadir nuevas experiencias sexuales y de socialización que proveen energía y vitalidad. Otros descubrirán nuevas forma de vinculación afectiva que agreguen frescura, romanticismo y enamoramiento a su vida. Esto es más frecuente en los o las de 40 que hayan alcanzado metas académicas, familiares y que a nivel profesional ya estén dirigidos o en continuo crecimiento.

Por el contrario, para los que están en los 20 podría representar tranquilidad, principalmente si no se sienten con la presión de la reproducción, y dejando claro que buscan experiencias sin el compromiso de oficializarla a través del matrimonio. O sea, una relación que les permita flexibilidad y tiempo para alcanzar metas académicas y a través de la cual puedan exponerse a nuevas experiencias de vida.

Desventajas

Una de las desventajas mayores en las relaciones de 40 y 20 es que a veces se les olvida que el amor no tiene edad pero las personas sí y esto podría traer diferencias en manejo del tiempo, intereses sociales, familiares y sexuales que repercutan negativamente en la calidad de la relación o en la permanencia de esta.

Las diferencias en las relaciones de pareja no se circunscriben única y exclusivamente a la edad. Hay parejas con diferencias en edad que pueden prevalecer por toda la vida, mientras habrá otras formadas por personas contemporáneas que duren lo que dura un parpadeo. Esta observación es importante, pues la calidad de vida de la relación de pareja, su duración y el goce sexual no depende únicamente de la edad de quienes la componen.

La atracción física entre ambos, la atracción intelectual que les permita desarrollar temas de interés común, el tiempo que le dediquen a alimentar sus vínculos afectivos (intimidad y amor), así como adecuados vehículos de comunicación que propendan a la resolución de conflictos y el compromiso real de crecer con sus diferencias parecen ser las piezas clave para el éxito

La especialista detalló que, al margen de la edad, es importante que antes de enamorarse, una persona deba haber alcanzado la madurez. De esta manera podrá amar con responsabilidad, sin correr el riesgo de lastimar a la otra persona. 

ATENTOS

“Si no hay respeto, confianza y madurez, el amor se vuelve dañino. Hay que estar muy atentos a los signos que nos presentan nuestras parejas. Si vemos que algo no funciona, debemos desistir de ese romance”.

Violencia en el Noviazgo

¿Por qué ocurre la violencia en el noviazgo y cómo puedes prevenirla?

La violencia contra las mujeres en el noviazgo se manifiesta de igual forma que en las relaciones adultas, sin embrago tiene ciertas características propias del periodo de la adolescencia, en donde la falta de experiencia o la idealización del amor pueden contribuir a pasar por alto detalles o situaciones de alerta que poco a poco van dándole paso a la violencia

La violencia contra las mujeres en el noviazgo se manifiesta de igual forma que en las relaciones adultas, sin embrago tiene ciertas características propias del periodo de la adolescencia, en donde la falta de experiencia o la idealización del amor pueden contribuir a pasar por alto detalles o situaciones de alerta que poco a poco van dándole paso a la violencia de género hacia a las mujeres y que gradualmente van sentando las bases de una relación violenta.

Pero, ¿cuáles son las causas que contribuyen a que exista la violencia en el noviazgo?

Las chicas en esta etapa tienen poca o nula experiencia en las relaciones de pareja. Lo que saben de ellas está fuertemente influenciado por la televisión, el cine, la música o las revistas juveniles que en muchas ocasiones reproducen y refuerzan actitudes y comportamientos machistas y sexistas.

La inexperiencia en las relaciones afectivas, en los comportamientos adecuados en las mismas y, sobre todo, su falsa percepción de cómo deben ser, las sitúa en una situación de riesgo.

La cultura del amor romántico ejerce una enorme influencia en el periodo de la adolescencia y posibilita el establecimiento y mantenimiento de relaciones que se podrían considerar potencialmente destructivas. Una visión excesivamente romántica del amor puede contribuir a que las jóvenes toleren una relación asfixiante en la que el sentimiento amoroso se utiliza como justificación del control que la pareja pueda ejercer. Esta misma visión contribuye a que los jóvenes se relacionen desde un rol estereotipado que asocia el control con la masculinidad.

La adolescencia es un periodo de rebeldía y de afirmación frente al mundo adulto, lo que puede perjudicar la revelación de una situación de violencia. Las jóvenes temen a las diversas reacciones de las personas mayores: que subestimen lo que les ocurre, que las “controlen” o sobreprotejan, que denuncien a su pareja, o las alejen de ella. En resumen, que prioricen su seguridad limitando su libertad

No identifican conductas de abuso psicológico como violencia. Cuando piensan en maltrato lo hacen pensando en agresiones físicas graves, aquellas que llevan a una mujer al hospital o la matan.

Consideran los celos como una muestra normal de amor que va a estar presente en todas las relaciones.

No detectan conductas de control como indicadoras de violencia.

Algunos estereotipos sexistas siguen presentes entre las y los jóvenes, como el estereotipo de “mujer objeto”, muy presente en los chicos.

Chicas y chicos son capaces de identificar situaciones de discriminación hacia las mujeres en la sociedad y en su entorno, pero en su propia relación de pareja no identifican conductas de abuso y minimizan la importancia de situaciones de violencia.

Al describir a su “pareja ideal” los chicos lo hacen como objeto sexual y las chicas eligen al “chico malo”, caradura o rebelde, que es el modelo atractivo; los modelos de atracción no son igualitarios entre la juventud, al contrario, atrae aquel o aquella más cercana al estereotipo tradicional.

Los peligros del amor romántico

Como bien lo explica Coral Herrera, nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se nos enseña a esperar y a amar a un hombre con devoción total. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo…

Entre los muchos riesgos del amor romántico es que éste representa “una herramienta de control social, y también un anestesiante”, señala Herrera. “Nos lo venden como una utopía alcanzable, pero mientras vamos caminando hacia ella, buscando la relación perfecta que nos haga felices, nos encontramos con que el mejor modo de relacionarse es perder la libertad propia, y renunciar a todo con tal de asegurar la armonía conyugal”.

En resumen, es importante entender que el amor verdadero, y los noviazgos y relaciones saludables, están basados en la igualdad, el respeto y la independencia. El amor de verdad no tiene nada que ver con la sumisión, ni con el sacrificio, ni con “el aguante”.

Las relaciones basadas en los celos, reclamos y el control de la otra persona, son relaciones que van permitiendo y consintiendo la violencia.

Si tu relación presenta estos signos, estás a tiempo de reaccionar. La violencia contra las mujeres, incluyendo la violencia en el noviazgo puede prevenirse.

10 cosas que debes hacer antes de comenzar una nueva relación

Tras el fin de una relación es difícil imaginar en comenzar un nuevo romance, aún tienes ese vacío que dejaron en tu corazón y que pensaste nadie podría llenar; te envuelves en una coraza y no permites que nadie ni nadie te pueda tocar. Seguir leyendo 10 cosas que debes hacer antes de comenzar una nueva relación