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Psicología: una ciencia necesaria para la vacunación

Los psicólogos han estado rastreando las actitudes de vacunación desde la primavera de 2020, tratando de comprender quién duda en recibir una vacuna COVID-19 y por qué. Las encuestas nacionales en USA mostraron un panorama prometedor cuando comenzó el lanzamiento de la vacuna: el 63% expresó su disposición a fines de noviembre (Gallup, 2020). Una encuesta de la Fundación de la Familia Henry J. Kaiser realizada en diciembre situó la disposición a vacunarse en un 71% (KFF COVID-19 Vaccine Monitor, 2020). Sin embargo, la investigación también sugiere que la aceptación se distribuye de manera desigual. El proyecto de monitorización de vacunas COVID-19 en curso de Kaiser encuentra brechas constantes entre los grupos. Los más propensos a dudar son los republicanos, las personas de 30 a 49 años, los estadounidenses de zonas rurales y los estadounidenses de raza negra. Quienes más probablemente se entusiasmarán son los demócratas, las personas mayores de 65 años, las personas con educación universitaria y las personas con problemas de salud importantes.

Los psicólogos y otros científicos del comportamiento están trabajando para informar los esfuerzos de comunicación en torno a la vacuna.

Por ejemplo, muchos de los que están ansiosos por vacunarse pueden sentirse tentados a avergonzar a los que tienen preguntas o dudan. Pero la investigación muestra que los mensajes emocionales positivos, como el altruismo y la esperanza, son más efectivos que los negativos para fomentar la vacunación (Chou, W. S. y Budenz, A., Health Communication, Vol. 35, No. 14, 2020).

R. (2021, 24 marzo). Psicología: una ciencia necesaria para la vacunación. Sdemocional. https://sdemocional.org/psicologia_vacuna/

Regreso de niñas y niños a clases será benéfico para la salud psicológica

La doctora Norma Alicia Ruvalcaba Romero, jefa del Departamento de Psicología Aplicada, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), calificó como deseable que niños y niñas vuelvan a la escuela y recuperen lo que paulatinamente consideraban como perdido, como ver a otras personas fuera del núcleo familiar; y también la interacción directa con sus pares y compañeros, que muchos dejaron pausado debido a las medidas de aislamiento.

Indicó que la decisión final estará a cargo de expertas y expertos que también tomen en cuenta otros aspectos como el epidemiológico, y no sólo el psicológico.

Al ser entrevistada con motivo del Día Internacional del Niño y de la Niña, que es celebrado el 30 de abril, añadió que “cuando se dé el regreso a clases va a ser positivo. Las y los menores tienen que volver a clases con cuidado, mesura y consideración hacia los demás niños y niñas, porque no sabemos cómo estén, qué duelos están pasando, qué tan afectados están en niveles de estrés y ansiedad. Es necesario preparar ese regreso con una visión empática y de mucha consideración por las demás personas”.

Describió que el manejo preparatorio podría ser desde casa: mamás y papás podrían crear una conciencia de consideración hacia compañeros y compañeras, y hacia el cuerpo docente, que ayude en un contexto de buen trato y que amortigüe las sensaciones negativas.

La doctora María Guadalupe Covarrubias de la Torre, coordinadora de la Maestría en Psicología Clínica del CUCS, destacó que por la salud psicológica de niñas y niños sería conveniente el regreso a clases, y dio a conocer algunas estrategias para propiciar la comunicación entre niños.

Fuente: https://www.sems.udg.mx/noticias/regreso-de-ninas-y-ninos-clases-sera-benefico-para-la-salud-psicologica 

Las redes sociales y sus efectos psicologicos

En la actualidad las redes sociales tienen una gran repercusión y, en ocasiones, parece que lo que no está en las redes sociales no existe. Además, las redes sociales como Facebook o Twitter tienen efectos psicológicos positivos y negativos en las personas. Hoy en día son pocas las personas que no tienen un perfil en alguna red social, pero el uso que se le da a las redes es diferente de unas personas a otras puesto que depende de motivaciones distintas. Algunas personas utilizan las redes sociales con una finalidad profesional y otras las utilizan simplemente como una diversión, por lo tanto, el tipo de publicaciones es distinto.

En la actualidad Facebook se está utilizando por algunos psicólogos para la detección de trastornos mentales puesto que se ha puesto en evidencia que las actualizaciones de estado, los “me gusta”, las fotos, los comentarios, los grupos a los que se pertenece, los eventos que interesan y otros aspectos de Facebook dicen mucho de las personas y pueden servir de guía para la detección de un trastorno mental. Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha puesto de manifiesto que se pueden extraer gran cantidad de datos de Facebook para obtener un mejor conocimiento de la salud mental de las personas y detectar casos de esquizofrenia o depresión.  

La pregunta que hay que hacerse es si en las redes sociales mostramos realmente la persona que somos o creamos una identidad ideal que es solo la mejor parte de nosotros mismos. Hay personas que no cuelgan una foto de perfil suya sino de otra persona en las redes, por lo que la imagen, evidentemente, no se corresponde con la realidad y esto da muchas pistas sobre la persona que lo hace. Nuestra foto de perfil aporta mucha información psicológica, por lo tanto. De hecho, es muy habitual que escojamos con mucho cuidado la foto de perfil y el resto de fotos que publicamos en las redes sociales. Por lo tanto, en general existe una voluntad de construir una identidad virtual distinta a la real, una versión mejorada de nosotros mismos.  

Las redes sociales tienen muchos beneficios para las personas, pero también pueden suponer un riesgo si no se utilizan de forma controlada. Algunos de los riesgos son los siguientes:

  • Adicción a las redes sociales. Muchas personas, sobre todo adolescentes, no pueden estar más de un minuto sin consultar las redes sociales y sienten ansiedad cuando no tienen acceso a ellas.
  • Aislamiento. Como decíamos anteriormente, la comunicación que facilitan las redes sociales también puede suponer una forma de aislamiento para algunas personas que se encierran en casa para relacionarse solo a través de Facebook, Twitter u otras redes sociales.
  • Comportamiento antisocial. El hecho de relacionarnos solo en un entorno virtual con otras personas puede producir un comportamiento antisocial.
  • La desconexión de las redes sociales puede producir en personas adictas síntomas de ansiedad y de estrés.

Por lo tanto, es preciso realizar un uso responsable de las redes sociales, aprovechar los aspectos positivos que tienen y controlar los negativos. 

Fuente: Las redes sociales y sus efectos psicológicos | VIU. (s. f.). VIU. Recuperado 22 de junio de 2021, de https://www.universidadviu.com/co/actualidad/nuestros-expertos/las-redes-sociales-y-sus-efectos-psicologicos

 

Dejar ir: Un proceso de cambio y liberación

La vida es transitoria, así como los vínculos que hacemos a lo largo de ella. Los conflictos emocionales pueden desgastar, emplear gran parte de tu tiempo, energía y en ocasiones pueden hacer que pierdas el enfoque para dar solución y continuidad a lo que puedes hacer. ¿Cuántas responsabilidades, preocupaciones o cargas extra llevas sobre ti? ¿Te resulta cómodo llevar ese “peso emocional extra” a todos partes que vas? Quizás podrías aligerar parte de ese peso y así poder fluir más libremente por la vida.

El “dejar ir”, casi siempre es un arduo proceso, aunque sucede de manera natural cuando una persona se percata de que una situación, conducta, persona u objeto ya no cumple con ciertas funciones, entonces se hace una revaloración cognitiva, decidiendo dar un paso adelante. Aunque “dar vuelta a la página de la situación” implique mucho esfuerzo, quizás el dolor de seguir en las mismas circunstancias o con la misma relación pueden ser más grandes incluso que los temores para actuar.  

Puedes “dejar ir”: Recuerdos que te hacen daño, creencias limitantes, conductas, como hábitos no saludables o improductivos, un trabajo que no te satisface, las relaciones tóxicas, temores, las culpas, los “hubiera”, los rencores, incluso cosas que no utilizas y que pueden beneficiar a alguien más. A veces resulta más complejo “dejar ir” a las personas que amas pero que se fueron de alguna manera, aquellas que ya no quieren o pueden estar más contigo.

Fuente: https://www.psicoactiva.com/blog/dejar-ir-un-proceso-de-cambio/ 

El impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 en México

La epidemia de COVID-19 tiene características únicas que permiten catalogarla como una crisis humanitaria o como un evento altamente estresante. Existen ya diversas publicacio­nes que reflexionan sobre cómo las personas han vivido esta experiencia y su impacto económico, a la par del psicológico en varios niveles. Aquí se hablará especialmente sobre algunos grupos de alto riesgo, entre los que se encuentran las personas que tenían alguna condición de salud mental previa, sintomatología depresiva, algún trastorno de la ansiedad y problemas con el consumo de sustancias, entre otras.

Se han descrito algunos estresores durante la cuarentena, tanto para las personas en aislamiento voluntario como para aquellas que han estado in­fectadas. Entre más se prolonga el aislamiento voluntario suele ser más es­tresante. Las indicaciones a nivel internacional tienen que ver con intentar reducir, tanto como sea posible, la duración del aislamiento social para evi­tar la aparición de emociones como el aburrimiento y el enojo, así como el incremento de conflictos familiares o la violencia intrafamiliar.

Desde la teoría del estrés, esta emergencia sanitaria siembra en terreno fértil para generar trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión, principalmente, esto debido a que es un evento increíble e inesperado, di­fícil de procesar para la población —aunque México tuvo oportunidades para prepararse porque emergió primero en otras partes del mundo. Esta situación puede ser traumática porque representa una amenaza de vida o muerte —muchas personas van a presencialor directamente o a tener noti­cias del fallecimientos de personas cercanas—, y porque la complejidad del evento, en un contexto político y económico particular, puede activar en un grupo de personas la desesperanza y el desencanto en las instituciones.

Fuente: Torija, C. S. T. (2021, 27 mayo). El impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 en México. COMECSO. https://www.comecso.com/las-ciencias-sociales-y-el-coronavirus/impacto-psicologico-pandemia-mexico

La importancia de la música en la Psicología

La música es una sucesión de señales acústicas que nuestros oídos recogen y envían al cerebro. Allí se descodifican y se les da significado. Y todo en fracciones de segundo. Pero, para que eso pase, el cerebro involucra a las emociones, que son las encargadas de convertir el sonido en algo comprensible.

La música nos anima, nos relaja, nos entristece, nos alegra… tiene esa capacidad de cambiar nuestro estado de ánimo, es capaz de evocar el núcleo de las estructuras responsables de nuestro universo emocional.

La música es importante en el ámbito de la Psicología, ya que se puede aplicar para ayudar a pacientes que padecen trastornos de sus estructuras cerebrales y que están relacionados con las emociones. A las personas con autismo les es más fácil comunicarse a través de la música, hay pacientes con afasia que no pueden hablar pero sí cantar…

Al escuchar música se activan las aéreas del cerebro que se encargar de la imitación y la empatía, donde están las neuronas-espejos, que actúan reflejando las acciones e intenciones de los otros como si fueran propias. De esta forma, podemos sentir el dolor de otros, su alegría, su tristeza… nos permite compartir sentimientos y emociones.

La música puede comunicar información. Une a las personas, es social. Estos son unos de los grandes poderes de la música. No podríamos haber sobrevivido a lo largo de la evolución sin cooperar ni comunicarnos, sin haber manifestado un comportamiento social con otros individuos. La música hace que nos gustemos más, que estemos más unidos, que confiemos.

Fuente: Punset, E. (s. f.). La importancia de la música en la Psicología. VNIVERSITAT DO VALENCIA. Recuperado 14 de junio de 2021, de https://www.uv.es/master-psicologia-general-sanitaria-pgs/es/blog-1285957292035/GasetaRecerca.html?id=1285969119289

Impacto psicológico ante la vacuna del covid, ¿alegría o temor?

La reciente noticia de que existen varias vacunas contra el Covid con un alto porcentaje de eficacia en fase 3 supone una buenísima noticia para una parte de la población mientras que en algunas personas, suscita recelo e inseguridad. Llama la atención como la alegría y euforia se ha desatado en algunas personas mientras que en otras suscita temor. Y es que, el miedo a las vacunas ha existido desde que se crearon pero, también en este tema, “podemos hablar de una etapa pre-covid y otra post-covid”, comenta la psicóloga clínica, Consuelo Tomás y “es importante que las reacciones no sean desproporcionadas y se ajusten a la realidad del momento  ante este tipo de noticias”.

Hay tres escenarios ante el temor a las vacunas: cabe diferenciar entre las personas que tienen miedo a las inyecciones (y la mayoría de  vacunas son inyectables); las que tienen miedo a las vacunas debido a los posibles efectos secundarios; y las que no tienen miedo a las vacunas pero sí a la del Covid19”, explica Tomás. De una forma u otra, la experta aconseja acoger este anuncio “con cautela, intentando evitar que haya una euforia desmedida”.

Tripanofobia: miedo a las inyecciones y a la sangre

El miedo a las vacunas y a la sangre se denomina tripanofobia. En esta fobia se produce una respuesta bifásica en la que en un primer momento el sistema nervioso autónomo provoca palpitaciones, sudoración y problemas a la hora de respirar, y a continuación, se da una respuesta vasovagal.

Miedo a la vacuna del Covid, causas y consecuencias

Pero, qué sucede cuando el miedo aparece concretamente ante la vacuna de la Covid19. La incertidumbre, con la que convivimos desde hace ocho meses, es un generador de miedo y ansiedad. En esta situación, surgen dudas sobre los efectos secundarios así como si su eficacia está lo suficientemente contrastada dada la celeridad con la que se están realizando las investigaciones. Por ello, la experta incide en la importancia de obtener información veraz procedente de canales sanitarios acreditados que contrarresten los pensamientos y las corrientes ideológicas, en algunos casos, no sustentadas en la ciencia.

El miedo es irracional, “como psicólogos, debemos canalizar estos estados de ansiedad para que las personas aprendan a gestionar la incertidumbre y generar estados emocionales positivos. Sólo así, la persona será capaz de procesar la información de una manera adecuada”. Para Tomás, el paciente debe tomar en consideración varios aspectos en relación a la vacuna del Covid-19: la gran inversión económica y personal que se está realizando en la búsqueda de la vacuna, que todos los fármacos tienen efectos secundarios pero que hay que valorar el coste-beneficio y apunta una máxima y es que “no debemos de confundir lo excepcional con lo habitual.

Fuente: Tomas, C. (s. f.). Impacto psicolÃ3gico ante la vacuna del covid, ¿alegría o temor? – Col·legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana. Colegio Oficial de Psicologia Comunitat Valenciana. Recuperado 14 de junio de 2021, de https://www.cop-cv.org/noticia/13754-impacto-psicologico-ante-la-vacuna-del-covid-alegria-o-temor#.YMd65jYzZQI

Primera vez a terapia: qué hay que saber antes de empezar

La asistencia psicológica ayuda en la vida emocional y es necesaria para resolver distintos problemas que enfrentan los individuos a lo largo de su vida. El primer paso es reconocer que la persona no puede afrontar sola una situación que le genera angustia, como puede ser un duelo, una separación, un trastorno de ansiedad o personalidad. Hay diferentes enfoques para abordar la terapia, según la necesidad del individuo. La elección del tratamiento adecuado es vital para comenzar.

El psicoanálisis trabaja con la asociación libre. “Es fundamental que el paciente diga lo que le pasa por la cabeza por más mínimo que le resulte”. El analista trabaja con la atención flotante, es decir que escucha al paciente sin privilegiar ningún elemento del discurso de este último y dejando obrar su propia actividad inconsciente.

Se tienen en cuenta los sueños, olvidos y actos fallidos. Se pone el foco sobre aquello que el paciente desconoce, el inconsciente, y que se expresa a través de lo enunciado previamente. “Se bucea en lo profundo del psiquismo para disolver el síntoma”, expone la doctora Moneta.

La terapia cognitiva trata de focalizar cuáles son la situaciones para trabajar y “hace exposiciones con dichos conflictos por medio de ejercicios preestablecidos”, que también se realizan fuera del ámbito terapéutico para disminuir y, eventualmente hacer desaparecer la manifestación sintomática. El enfoque trabaja desde lo “observable fenoménico”, que es la conducta.

El tratamiento sistémico se aplica para el tratamiento de disfunciones, trastornos concebidos como expresión de las alteraciones en las interacciones, estilos relacionales y patrones de comunicación humano. Trabaja con el individuo como parte de un sistema e integra sus vínculos.

En términos generales, la persona que intenta iniciar un trabajo psicológico consulta con amigos, familiares y conocidos que estén haciendo terapia sobre las bondades de su terapeuta o bien que les pidan al psicólogo que los trata que les recomiende un colega.

“Las personas no consultan con cualquiera, se suelen buscar referencias. Cuando le dan el nombre del profesional, enseguida lo googlean y buscan su currículum vitae”.

Llegar por una recomendación es el escenario deseado ya que el eventual paciente cuenta con información de fondo que fortalece el vínculo inicial.

Una vez elegido el terapeuta, se produce un período de entrevistas iniciales que el psicólogo dedicará a la evaluación del problema. Concluida la evaluación, es de práctica común que el psicólogo formule un diagnóstico del problema, que no necesariamente se trata de un trastorno, sino del problema funcional que llevó allí al paciente. Este generalmente no se dará a conocer al paciente debido a que es “muy estigmatizante”, explica el psiquiatra Harry Campos. A partir del diagnóstico, el profesional efectúa la propuesta de tratamiento en la que explica qué terapia van a trabajar.

El especialista Andrés Rascovsky resalta la importancia de definir la modalidad de trabajo, en otras palabras, el contrato laboral. Un acuerdo verbal sobre la duración de las sesiones (pueden ser muy breves 10, 20 minutos o más extensas, de hasta 60 minutos); la frecuencia semanal, los horarios y los honorarios son todos factores relevantes a la hora de elegir un tratamiento.

En la mayor parte de las terapias se considera que la frecuencia ideal es de una vez por semana aunque en casos extremos o en las primeras sesiones, esta frecuencia podría ser mayor.

La relación terapéutica es estrictamente profesional, el vínculo no debe confundirse con amistad ni amor.

El médico Harry Campos advierte que en la terapia puede darse la transferencia (transferencia deriva de una percepción errónea o irracional del paciente sobre el terapeuta y que esto lo puede llevar a experimentar una serie de sentimientos (positivos o negativos) y a manifestar una serie de conductas (resistencias) que impiden el desarrollo adecuado de la terapia. De esta manera, es muy importante que el profesional también haga terapia constantemente.

La contratransferencia derivaría igualmente de la percepción errónea del paciente por parte del terapeuta y lo que puede esperar de éste. Esto podría llevarlo a experimentar sentimientos (positivos o negativos) hacia el terapeuta, de modo que su conducta resultaría improductiva para la labor terapéutica. En ambos casos, éste es un escollo que si no se sortea, se debe abandonar la terapia.

La licenciada en psicología Eugenia González destaca que transcurridos los dos meses de encuentros es un tiempo prudencial para percibir si la relación terapeuta – paciente es la deseada. “No hay que creer que porque una terapia no funcionó como se esperaba, la terapia en sí no funciona”, sugirió

Siempre hay que evaluar ambas puntas: el terapeuta, si hay conexión y si el paciente está preparado para realizar el tratamiento.

El rapport se refiere en general, a un acuerdo de metas, objetivos y procedimientos terapéuticos entre el paciente y el terapeuta. Es útil que el terapeuta clarifique las expectativas que el paciente trae a terapia; que las contraste con el paciente y evalúe si le parece poco razonable o inadecuadas. También el terapeuta se pone en la misma “onda” del paciente a través de la empatía, aceptación y autenticidad que se deben dar en el feedback.

El terapeuta y el paciente forman un equipo de trabajo que tiene como fin detectar los pensamientos negativos y los supuestos personales para poder trabajar en su modificación.

7 heridas que nunca sanan y cómo afrontarlas

Te despiertas con un dolor familiar en tu corazón y no puedes recordar cuándo no estaba allí.

Has hecho todo lo posible para ayudarte. La terapia semanal; escribir un diario, hacer ejercicio y comer sano; y libros de autoayuda se amontonan en tu mesita de noche. Y, sin embargo, el dolor rara vez te deja. Incluso si lo olvidas por breves momentos, vuelve poco después, un recordatorio angustioso de que nada ha cambiado realmente.

Promesas vacías y optimismo imprudente
Las heridas que no sanan rara vez se discuten abiertamente y con frecuencia se niegan. En nuestro mundo centrado en soluciones, son empujados a las sombras o se encuentran con lugares comunes vacíos:
“Todo sucede por una razón.”
“Mirar el lado bueno.”
“Mañana es un día mejor”.

Tales sentimientos huecos solo sirven para profundizar tu desesperación al trivializarla y no reconocer la pérdida.

No todas las heridas sanan
La realidad es esta: algunas heridas siempre serán parte de ti. Y aunque no tienen que definirte, siguen siendo un recordatorio diario de los desafíos imprevistos que se te presentan.

Las siete heridas más comunes que no sanan.

Muerte de un ser querido. La pérdida de tu pareja, tus padres, un hijo o alguien muy amado es quizás el dolor más profundo que se puede experimentar. Cuando te quitan a las personas que amas, luchas por seguir adelante. Todos los días tienes el impulso de llamarlos, hablar con ellos o compartir algo con ellos, y luego te recuerdan que se han ido, dejando un espacio en tu corazón que quizás nunca se llene.

Enfermedad mental. Un paciente recordó recientemente el momento en que se dio cuenta de que su hermano tenía esquizofrenia y dijo: “Cuando el médico me dijo, no quería creer que estuviera realmente enfermo”. Aunque existen muchos tratamientos exitosos para las enfermedades mentales crónicas, los pacientes a menudo se niegan a cooperar: pueden abandonar la terapia, dejar de tomar medicamentos o depender de sus padres o seres queridos para rescatarlos.

Adicción. La adicción es una aflicción particularmente cruel porque la persona que amas todavía está ahí, pero ya no es ella misma. Para empeorar las cosas, los adictos pueden llegar a ser hábiles para mentir y explotar a quienes los aman. Desafortunadamente, la esperanza es de corta duración ya que tienden a recaer una y otra vez. Ver a alguien a quien amas caer en la adicción es un dolor que es verdaderamente desgarrador.

Enfermedad crónica. Cuando el médico te informa sobre una enfermedad, te niegas a creerlo. “No es posible”, piensas. No importa cuántas veces preguntes “¿Por qué?” no puedes encontrar una respuesta. De modo que intentas seguir adelante con tu vida mientras luchas con el temor de que tu condición pueda empeorar. Por primera vez, tu vida tiene fecha de vencimiento.

Traición. La traición de alguien cercano a ti es muy profunda. Tiene problemas para confiar en los demás y los alejas porque no quieres volver a salir lastimado. Puedes optar por aislarte o alejarte del mundo, convenciéndote de que estás mejor solo. La traición no solo te hace dudar de los demás; te hace dudar de ti mismo.

Lesión permanente. Tienes que volver a aprender a moverte por el mundo. Las tareas diarias que antes eran sencillas ahora requieren un gran esfuerzo. La gente te mira con pena o lástima, lo que te hace sentir patético y pequeño. Quieres que su lesión desaparezca, pero estás obligado a vivir con ella.

Trauma. El trauma deja una huella que perdura y puede cambiar el curso de tu vida. Puede socavar tu capacidad para sentirte seguro, confiar en los demás o moverte por el mundo sin miedo. Cuando se activa el trauma, el tiempo y el espacio se detienen y te encuentras atrapado en el sentimiento de terror que ocurrió en el momento en que ocurrió el trauma. Ese terror puede vivir dentro de ti silenciosamente o abrumarte en cualquier momento.

Cómo sobrellevar el dolor
Las heridas que no sanan no tienen por qué definirte. De hecho, cuando se manejan bien, sirven para profundizar tu humanidad y fomentar una mayor empatía y conexión con los demás. Las heridas pueden recordarte que la vida es frágil, pero también pueden recordarte que la vida es preciosa: muchos pacientes han informado que esas heridas los han inspirado a vivir el momento y apreciar más la vida.

Nadie está exento de heridas no curables. Eventualmente, aparecen en todas las vidas.

Tres formas de afrontar la situación

Convierte tu dolor en una misión. Hay muchas personas que canalizan su dolor hacia un profundo sentido de misión.

Comparte tu dolor. El aislamiento es el enemigo de la curación, así que comunícate con los demás, especialmente con aquellos que han sufrido experiencias similares. Un grupo de apoyo o terapia de grupo es una manera maravillosa y segura de practicar abrir tu corazón y dejar que otros se acerquen a ti. La oración y la meditación también te ayudarán a encontrar el significado del dolor.

Sigue creciendo. Lamentar tu dolor es importante y necesario. Pero no tiene por qué dominar tu vida. No le des poder sobre ti jugando a la víctima. Reconócelo y sigue adelante a pesar de lo que estés sintiendo. Sé un buen padre para ti mismo practicando el cuidado personal y expandiendo tus salidas creativas y sociales. Aunque es posible que el dolor nunca desaparezca, puedes reducir su volumen honrándolo, abrazándolo y avanzando con su vida.

Amor en tiempo de Coronavirus: vivir en confinamiento

La pandemia causada por el Coronavirus (Covid-19) hace que las parejas convivan las 24 horas en sus hogares, parejas que quizá estaban acostumbradas a verse solo en ratos libres y fines de semana debido al trabajo. Si además se tienen hijos, las cosas pueden volverse aún más tensas… pero es importante saber cómo sobrellevar esta situación para que tu relación de pareja salga reforzada.

¿Qué pasa ahora con las parejas y familias cuyos nuevos horizontes son cuatro paredes y cuya compañía inmediata se reduce, al menos por ahora, a los que amamos? En China, parece que la tasa de divorcios aumentó después de que terminó la cuarentena. Uno de los primeros actos para algunas parejas cuando salieron parpadeando a la nueva luz de la libertad fue correr directamente al abogado de divorcios. Entonces, la pregunta es, ¿cómo mantenemos nuestras relaciones abiertas y amorosas durante el confinamiento?

Superar el estrés

Debido al estrés de la pandemia de coronavirus, muchos de nosotros no estaremos en nuestro mejor momento emocionalmente. Añadir a la mezcla de pánico y ansiedad, para algunos, es un miedo primordial a estar atrapado.

La tasa de divorcios en China no sorprende, dado que los problemas subyacentes en las relaciones sin duda se exacerbaron por las ansiedades profundas relacionadas con el confinamiento y el coornavirus. Pero anticipar problemas puede ser clave para fomentar las relaciones con aquellos que amamos.

A continuación te contamos algunas claves para que tu relación de pareja se refuerce en lugar de debilitarse.

Empatía

La comunicación es esencial en estas semanas de confinamiento, al comunicaros la empatía se vuelve clave para parejas y familias por igual. Además: estructurar, anticipar y negociar los posibles problemas de relación que vayan surgiendo con el paso de los días.

Nuestras rutinas diarias se han roto, la estructura que damos por sentado se ha evaporado casi de la noche a la mañana. Ante esta nueva realidad, es necesario establecer divisiones claras del trabajo en el hogar y asignar tareas entre parejas e hijos.

Los miembros de la familia deben tratar de ser flexibles y estar preparados para asumir tareas diferentes que antes del cierre. Deben discutirse para que los planes se sientan justos y luego revisados después de unos días para ver si están funcionando. Y si sientes que los trabajos realizados por miembros de la familia no cumplen con sus estándares, no entres en conflicto.

Escucha a tu pareja

En un momento en que nos sentimos asustados y estresados, necesitamos tiempo para estar tranquilos y escuchar los sentimientos de otras personas. Los hombres tienden a tratar de resolver problemas, pero es necesario concentrarse en escuchar sin juzgar, desestimar ni evaluar. El miedo puede parecer ira, así que si surgen discusiones, no lo tomes como algo personal… aunque tampoco permitas que te falten al respeto en ningún momento.

Espacio personal

Todos tenemos diferentes necesidades, una de las más comunes es el espacio. Pero también es uno de los más difíciles de administrar durante un confinamiento, cuando una pareja o familia están confinados en el hogar las 24 horas del día. El consejo es práctico. Establecer un espacio dentro del espacio.

Encuentra un lugar tranquilo para leer un libro, convierte este tiempo y espacio en tu rutina diaria. Pero si necesitas espacio pero tu pareja no, asegúrate de satisfacer sus necesidades también. No quieras actuar rápido porque a causa del confinamiento pienses que tu relación tiene un problema cuando en realidad no es así.  Recordando la tasa de divorcios en China, si las parejas hubieran dejado que el polvo se asentara y se detuviera antes de separarse, tal vez los problemas podrían haberse solucionado. El tiempo juntos es precioso. Quizás, si escuchamos, aprendemos, reímos y amamos, podremos transformar este nuevo estrés en fuerza.