Archivos de la categoría Psicólogia

¿Te enamoras de espejismos?

Muchas veces con quien queremos estar no quiere y cuando otro quiere, nosotros no queremos. Muchas veces esto pasa cuando vamos a la persecución de espejismos de idealización que proyectamos sobre una persona, muy frecuentemente emocionalmente indispuesta, por que nos deja con mucha frustración y confusión cuando nos preguntamos “¿Qué tengo de malo?  Relaciones que no comienzan, o que inician y se acaban rápidamente es un escenario muy frecuente en este caso.

¿Cómo es eso de estar enamorado de un espejismo?
Cuando hay un espejismo real, ciertas condiciones externas, combinadas con otras internas, nos ofrecen imágenes de lo que necesitamos o queremos ver, pero que, por auténticas que parezcan, no pertenecen al mundo de la realidad.
En las relaciones podemos pensar en un espejismo como la combinación de:


 -Un gran deseo de estar en una relación de pareja (justo como tú te la imaginas). Aquí muy frecuentemente tienes una idea de acuerdo a lo que en tu familia aparentemente se ha vivido o lo que crees que es una relación “ideal”.
 -Un gran interés en alguien que no parece estar muy interesado en ti.
 -Una persona emocionalmente sana no te viene muy bien porque su identidad te estorba para proyectar lo que quieres ver, así que mejor te relacionas con personas “pared” o “pantalla”, porque (como realmente no te dan nada) en ellos puedes proyectar claramente todos tus deseos fantasiosos.

¿Buscas pareja? Fíjate si va a estar contigo o contra ti

Por ejemplo una persona emocionalmente indispuesta para una relación.
Tiene otra pareja, siempre está trabajando, sus hijos están primero (siempre), nunca tiene tiempo de mandarte o responder tus mensajes, aparece y desaparece de forma intermitente de tu vida (y a veces cuando aparece hasta parece dar señales de interés).


Una persona de apego evitativo
Son personas que ya hicieron el “check out” al mismo tiempo que hacen el “Check in”.
Se comporta de manera fría, inexpresiva, es muy racional y poco emocional y siempre tiene una explicación lógica de por qué es mejor ser así y de lo mal que haces al presionar.   No le gusta hablar ni arreglar nada, dice que siempre la haces de “tos”, que serían tan felices si no lo hicieras todo tan complicado, etc.
Muy frecuentemente estas personas al inicio se mostraban interesadas, pero conforme buscaste más cercanía, se alejaron.
Aunque por un lado podrían mostrarlo, pero por el otro uno siempre “ve” mejor lo que quiere o espera ver.
Finalmente, “intenseas” mucho cuando esa pareja te dice que ya se quiere ir o definitivamente termina la relación.
No aceptas la ruptura y exiges que hablen, que le echen ganas, que luchen.  Puede ser de manera suplicante o hasta agresiva si el otro no cede.
Pero realmente nunca amaste a esa persona, sino a lo que en ella tú proyectabas.  A tu espejismo personal. Cuando se quiera ir reclamarás:
¿Cómo es posible que me quiera quitar la pantalla donde proyecto mi felicidad?

¿Por buscar lo mejor dejas ir lo bueno?

¿Cómo nos damos cuenta que podemos estar ante uno de estos espejismos?
Aunque al inicio todo parezca estar bien, conforme la “irrelación” avanza, empiezas a ver algunas señales:
-No habla de planes a futuro.
-Generalmente no se resiste (mucho) a salir contigo, pero casi nunca es esa persona la que invita a salir o se ve entusiasmada por eso.   De hecho, muy frecuentemente pospone o evita verte por la razón que sea.
-Los disminución en la frecuencia o calidad en los actos románticos o patrones de conducta amorosa (caricias, palabras, mensajes, posteos, salidas, encuentros, etc) te pone muy ansioso y entonces tiendes a presionar para que eso se recupere.
-A veces, sin darte cuenta, pudiste haber sido tú el que empezó primero a descuidar la relación y ahora que sientes que se está alejando, te urge recuperarla.
-Cuando tu pareja te preguntaba que si tenías algo, respondias que nada; que todo estaba bien.
-Cuando ves señales de huída, se activan tus patrones de apego ansioso.
-Te sientes más enamorado (necesitado), atraído y aferrado a una persona cuando esta te dice que ya no quiere seguir o termina la relación.
-Haz de cuenta que ahora que se va lo valoras más porque le vuelves a ver las virtudes que al inicio le veías (reactivas el espejismo)
-Sientes que esa persona es un desconocido con sus nuevas actitudes evitadoras. Esto porque antes la proyección era tan grande que veías lo que deseabas ver.  No es que haya cambiado en realidad, es que nunca te diste cuenta de cómo era porque sólo veías a tu espejismo.

¿Por qué alguien se relaciona con estos espejismos a pesar de las señales y de sentirse mal?
Porque se tiene en la cabeza una idea de la persona ideal y entonces realmente nos relacionamos con esa idea, con un espejismo; con el sueño de lo que deseamos que esa persona sea (pero que evidentemente no es, aunque no puedas verlo aún).
El otro es realmente una pantalla donde tú proyectas tus deseos idealizados, pero igual que un espejismo; una proyección nunca será la realidad.
Porque hay un gran miedo a estar solos o quedarnos solos (posiblemente apego ansioso).
Es como querer hacer que alguien represente un rol en el escenario de tu vida sin haberlo invitado, sin saber si tenía interés o el talento para hacerlo.
Y luego te quejas que no llegaste ni a las 100 representaciones.

Fuente: MarthaDebayle.com

¿Cómo ayudar a las niñas a convertirse en las líderes del futuro?

Proyecto tümu
Proyecto tümu es una plataforma para que niñas y adolescentes puedan desarrollar su potencial al máximo, promoviendo la fortaleza, resiliencia, autoestima, determinación y confianza de niñas y adolescentes entre 10 y 16 años.
Proyecto tümu quiere enseñar a niñas y adolescentes a desarrollar sus capacidades más allá de cualquier barrera de género.
Es un punto de encuentro entre jóvenes y mujeres destacadas en diferentes áreas para inspirar y guiar a las niñas y adolescentes.
La metodología de tümu ayuda a las niñas y adolescentes a construir una narrativa de autoestima y posibilidades que las acompañará toda su vida.
Las fundadoras de Proyecto tümu son: Hildelisa Beltrán, creadora de @BeautyJunkies, experta en belleza y redes sociales, Paola Escalante, experta en tecnología, creatividad y negocios y Zarina Rivera empresaria y madre.

EL SIGNIFICADO
“Tümu es mariposa en otomí.
Representa cuando la mariposa rompe el capullo con lo más frágil que tiene que son sus alas, para salir a la vida y ese momento todas lo hemos vivido.
La idea es que las niñas sepan de lo que son capaces y que vuelen
Las niñas desde los 10 años edad, están expuestas a juicios de valor, ideas ya estructuradas de la sociedad, parámetros de belleza establecidos, muchas veces influyen en su autoestima y les provocan ciertas inseguridades.
Se busca, alejarnos del ideal de perfección, porque nadie es perfecto, y lo que quieren es que abracen quienes son y se acepten tal cuál son.

Día Tümu
Proyecto tümu será un espacio seguro de diálogo y crecimiento para las jóvenes mexicanas, empezando con el Día tümu, que será el próximo domingo 5 de mayo de 10 a.m. a 6:30 p.m. en el Hyatt Regency Mexico City.

El Día tümu será una jornada de talleres y conferencias donde se presentarán expertos y líderes de opinión en temas como: Autoestima, Asertividad, Sexualidad, Adicciones, Trastornos de la Conducta Alimentaria, Inclusión y Exclusión, Internet y Redes Sociales.

El Día tümu iniciará con una magna conferencia por Alyssa Carson, la joven astronauta de 17 años que podría ser la primera persona en pisar Marte.

¿Cuándo llevo a mi hijo al psicólogo?

¿Cuándo llevar a tu hijo con el psicólogo? Llevarlo siempre será una buena decisión. En muchos casos, incluso, una de esas decisiones que puede cambiarte la vida a ti, a él y a tu familia.

Antes de llevar a sus hijos a terapia, muchas mamás muestran cierta resistencia, sin embargo, luego de sentarse a platicar y de permitirse abrir un espacio para identificar y expresar las necesidades de sus hijos, su visión cambia por completo. Cuando esto ocurre, es que están listas, no solo para empezar a ver los cambios, sino a ser parte de ellos.

¿Cuándo y por qué asistir con un psicólogo infantil? 

Un buen ejemplo es cuando observas que a tu hijo se le está complicando manejar o resolver una determinada situación, y esta dificultad se presenta de manera repetitiva. Por ejemplo:

  • Siente miedos constantes.
  • Tiene dificultades para dormir.
  • Presenta cambios abruptos en su comportamiento
  • Notas algún desfase en su desarrollo como que dificultad para hacer algo que otros niños de su edad pueden realizar sin problema.
  • Atraviesa por una situación difícil de manejar y te das cuenta de que la situación lo está rebasando, como la separación de los papás, la muerte de un ser querido o, incluso, un cambio de ciudad, de escuela o hasta de casa.
  • La maestra o la psicóloga de la escuela informan que están observando ciertas dificultades emocionales, de aprendizaje o conductuales.
  • No logra controlar la pipí (enuresis) después de haber superado el control de esfínteres tiempo atrás.

Muchas veces los maestros son los primeros en detectar que está sucediendo algo que debe ser atendido, pues ellos tienen como referencia a los demás niños del grupo, y pueden ver algunas cosas con mayor objetividad y claridad, dos características fundamentales para hacer una detección oportuna.

Una vez que asistas con un psicólogo infantil, él, como especialista, determinará si es necesario realizarle una evaluación y de qué tipo. Cada una de estas evaluaciones responde a cosas distintas. Con base en los resultados, el especialista determinará el tipo de abordaje y tratamiento a seguir, y si es necesario canalizarlo con algún otro especialista.

Es indispensable saber qué pasa en  la casa y la escuela, los dos mundos principales en los que se desenvuelve el niño. Sin tomar en cuenta ambos ambientes resulta realmente complicado hacer una evaluación precisa.

¿Cómo hacerlo?

Pide recomendación: puedes pedirle a su maestra o a la psicóloga del colegio que te recomienden a alguien, generalmente las escuelas cuentan con información de diferentes especialistas con quienes han trabajado. 

Algo que también debes tomar en cuenta es que tal vez no sea tu hijo quien necesite iniciar un proceso terapéutico, sino tú misma, o al menos un coaching o asesoría del especialista para que te ayude a ver con mayor claridad alguna situación que podrías no estar manejando de la mejor manera, además de darte las herramientas para resolverla, por supuesto.

Tres formas distintas de aprovechar la experiencia del psicólogo infantil

  • Evaluaciones psicológicas: Dan información sobre el nivel de inteligencia, fortalezas-debilidades, destrezas académicas, desarrollo visomotriz, estado emocional y conductual de los niños.
  • Terapias: Pueden ser individuales o grupales, según las necesidades de cada niño. Los objetivos deben compartirse con los papás y maestros para poder dar atención multidisciplinaria.
  • Orientación familiar: En ciertos casos es necesario que los padres cuenten con un espacio individual, en el que reciban asesoría personalizada, de manera paralela con el tratamiento de su hijo.

Es importante aclarar que no todos los niños son candidatos a acudir con el psicólogo, y no todas las situaciones son viables de resolverse en terapia. A veces sólo necesitan aprender de la experiencia misma, ya que eso los hará más fuertes y los preparará para subir el siguiente escalón. Sin embargo, la consulta al psicólogo puede ser importante justo por eso, para determinar que no necesita terapia, y que basta que ustedes como papás hagan algunos cuantos ajustes para obtener la armonía que necesitan.

¿Tu pareja discute, pelea o abusa?

¿Quién de ustedes se la vive del chongo con su pareja? OJO, porque lo que ustedes pueden ver como una simple discusión, puede estar siendo un abuso infernal.

Cuando uno piensa en abuso, especialmente en una relación de pareja, de inmediato vienen a la mente actos de violencia física, pero eso es una visión muy reducida del problema.  Puede haber abuso verbal, psicológico, financiero y hasta emocional, entre muchos otros. Esto se hace patente cuando una discusión acaba en pleito o este, en maltrato. ¿Hasta dónde es normal una discusión y cuándo la forma de discutir se vuelve un problema?

¿Cómo distingo discusión, de pelea o de abuso?
Discusión:
Intercambio recíproco de opiniones o ideas entre dos o más personas que tiene puntos de vista o perspectivas divergentes sobre un tema común.
Cada uno tiene un punto de vista que quiere que el otro entienda.
El objetivo es resolver el problema.

Pelea:
Un desacuerdo agresivo (aunque no necesariamente violento) entre dos personas que no han llegado a un acuerdo.
La agresión es un instinto y la idea es canalizarlo de maneras no-violentas.
Cada uno tiene un punto de vista y quiere que el otro lo acepte y adopte como propio.
Su prioridad es ganar, aunque suelen aceptar cuando no tienen la razón.

Abuso:
Hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien.
Trato violento y de maltrato hacia  alguien.
Así como la agresión es un impulso, la violencia es aprendida.
Cada uno tiene su punto de vista; el tuyo está mal, el abusador dice que el suyo está bien y no sólo debes cumplir sus órdenes, sino que además debes cederles tu voluntad y el control de tu vida.
El único objetivo de ellos es ganar y que tú pierdas.

¿Es verdad que las parejas que se aman no deben discutir o pelear?
Las discusiones son inevitables; las peleas son ocasionales y aún las parejas más felices tendrán diferencias con las que tendrán que aprender a convivir a través de la inter e intra negociación.  Recordemos que las discusiones o peleas no suelen involucrar violencia de ningún tipo
Lo que no es normal o sano, es cualquier forma de abuso, porque de entrada eso ya nos habla de una relación jerárquica, asimétrica o complementaria (donde hay un dominante tiene que haber un sumiso).

¿Cómo saber cuándo una discusión se convierte en abuso?
Los elementos que usa la persona que abusa son más emocionales y subjetivos que argumentos racionales y objetivos.
Generalmente están de malas, son hipersensibles, siempre tienen algo de que quejarse o su estado de ánimo es impredeciblemente cambiante.

¿Amor de 40 y 20 es peligroso? Si estás en una relación así, esto es lo que debes saber

En términos generales la mayoría de las parejas surge cuando se da la atracción entre dos personas, que es correspondida y que da paso a la llamada química del amor, conocida también como el enamoramiento.

Socialmente hablando, existe una tendencia a reaccionar y etiquetar a unos y otros, principalmente si hay diferencias marcadas entre quienes componen esa nueva relación. Por ejemplo, si hay diferencias interraciales, transculturales o por edad. En este artículo hacemos énfasis en aquellos que forman parte de este último grupo del cual todavía escuchamos etiquetas ofensivas como viejos verdes o cazadoras.

Uno de los aspectos más influyentes a nivel psicológico continúa siendo el juicio social. Esos juicios varían según el sexo de quien lleve la mayoría de edad. Todavía colocan en una posición de desventaja a la mujer si es ella quien tiene los 40 y su pareja los 20. Por tradición socialmente impuesta, al hombre se le otorgó el rol de proveedor, así como el de dar dirección a la relación, brindar seguridad y protección. Mientras, a la mujer se le enseñó que necesita alguien con poder para brindarle seguridad económica y estabilidad. Por lo tanto, cuando la atracción surge de un hombre de 40 hacia una mujer de 20 pasa a verse como algo normal y hasta conveniente. Se convierte para la mujer en una especie de rescatista y maestro que le enseñará destrezas que le ayuden a dar sentido y dirección a su vida.

Por el contrario, si es la mujer quien lleva ventaja en edad se le atribuyen características regularmente negativas como “madre criando niño”, “abusadora: se debería buscar uno de su edad” e incluso, “inestabilidad: esa relación no durará pues él se va a cansar de estar con una vieja”.

Intromisiones familiares y sociales respondiendo a las diferencias en edad pueden llevar a uno o a ambos a mantener la relación en secreto. Sin embargo, esta visión ha estado cambiando y, con mayor frecuencia, se observan a mujeres seguras de sí que aparentan pasar por alto los juicios y se brindan la oportunidad de gozar de nuevas experiencias.

Otro impacto respondería a la disparidad de intereses y responsabilidades. A los 20, la responsabilidad mayor es completar su meta académica o profesional; mientras que para el o la de 40 se espera que se esté cumpliendo con las demandas de su trabajo, deberes y responsabilidades familiares e hijos nacidos en relaciones previas.

Donde menos impacto parecería existir es en cuanto a la parte física. A los 40, si la persona, –hombre o mujer– ha procurado mantener una adecuada calidad de vida a través del ejercicio, de una sana alimentación y un buen manejo de emociones se esperaría que goce de salud física y emocional en general.

No se puede obviar el impacto en la sexualidad. Algunas situaciones serán reales y otras responderán a mitos sociales. Un mito que quisiera clarificar es que se espera que el hombre sirva de maestro. Ese rol está asociado con las experiencias alcanzadas en relaciones previas. Esta idea no es del todo falsa, pero tampoco podemos generalizarla, pues la mujer de 20 podría encontrarse con un hombre de 40 que mantenga una sexualidad mecánica y poco creativa, o que esté arrastrando alguna dificultad sexual como el trastorno de control eyaculatorio, mejor conocido como eyaculación precoz.

También podría darse que presente dificultad para comprometerse debido a previas experiencias frustrantes, limitando la relación a encuentros sexuales casuales. Otro posible escenario es que haya limitado su conducta sexual a la práctica masturbatoria con o sin pornografía, y que al activarse sexualmente con una pareja no obtenga el mismo nivel de gratificación sexual que conseguía mediante la masturbación. Además, ya entrados los 40 se va aproximando la andropausia, fase de vida que trae consigo cambios hormonales, físicos y emocionales. Uno de estos es la temida disfunción eréctil, que ha pasado a ser uno de los grandes fantasmas que afecta el placer sexual masculino.

La intención no es una visión exclusivamente negativa o representativa de algún mal funcionamiento sexual. Hay hombres que mantienen una vida sexual saludable, variable y creativa que al compartirla con una mujer más joven los recarga de energía, compartiendo diversión, complicidad y grandes deseos de explorar sus sexualidades. Ante esto recomiendo que se evalúe la visión que ella tenga sobre la sexualidad; si es abierta o afectada por la represión sexual.

La mujer no está exenta de encontrase con escenarios positivos o negativos. Todo dependerá de sus experiencias y su actitud y conocimiento sexual. Por ejemplo, si apagó su sexualidad por varios años, posterior a una separación o divorcio. Cuando hablo de apagar me refiero a detener cualquier tipo de conducta sexual a solas o compartida como por ejemplo, no masturbación, no exposición social donde practique sus destrezas de seducción y conquista y no sexo compartido, aunque sea a través de encuentros esporádicos.

Si mantuviera esa sexualidad dormida por mucho tiempo, la inseguridad sobre sus destrezas de seducción podría traicionarla. Otras consecuencias serían dificultad para excitarse, para llegar al orgasmo y el temor a responder a acercamientos eróticos o afectivos, principalmente si vienen de una pareja más joven. Tampoco podemos obviar el impacto de la menopausia, el cual dependerá de cuánta salud sexual haya gozado previo a esta fase de vida.

Generalmente, si la mujer posee una visión amplia, libre de culpas y vergüenzas, así como de seguridad, deseos de aventura, creatividad, adecuada comunicación sexual y fantasías sexuales, se esperaría que en una nueva relación de pareja, se dé la oportunidad de continuar explorando y añadiendo experiencias gratificantes a su vida.

Ventajas

Comúnmente se observa en este tipo de relación que las personas involucradas pasan a disfrutar de experiencias antes no vividas. Las mismas no son exclusivamente sexuales, aunque para muchos esto resulta atractivo. Para otros puede representar una liberación del compromiso mediante una relación temporal o permanente sin dejar de añadir nuevas experiencias sexuales y de socialización que proveen energía y vitalidad. Otros descubrirán nuevas forma de vinculación afectiva que agreguen frescura, romanticismo y enamoramiento a su vida. Esto es más frecuente en los o las de 40 que hayan alcanzado metas académicas, familiares y que a nivel profesional ya estén dirigidos o en continuo crecimiento.

Por el contrario, para los que están en los 20 podría representar tranquilidad, principalmente si no se sienten con la presión de la reproducción, y dejando claro que buscan experiencias sin el compromiso de oficializarla a través del matrimonio. O sea, una relación que les permita flexibilidad y tiempo para alcanzar metas académicas y a través de la cual puedan exponerse a nuevas experiencias de vida.

Desventajas

Una de las desventajas mayores en las relaciones de 40 y 20 es que a veces se les olvida que el amor no tiene edad pero las personas sí y esto podría traer diferencias en manejo del tiempo, intereses sociales, familiares y sexuales que repercutan negativamente en la calidad de la relación o en la permanencia de esta.

Las diferencias en las relaciones de pareja no se circunscriben única y exclusivamente a la edad. Hay parejas con diferencias en edad que pueden prevalecer por toda la vida, mientras habrá otras formadas por personas contemporáneas que duren lo que dura un parpadeo. Esta observación es importante, pues la calidad de vida de la relación de pareja, su duración y el goce sexual no depende únicamente de la edad de quienes la componen.

La atracción física entre ambos, la atracción intelectual que les permita desarrollar temas de interés común, el tiempo que le dediquen a alimentar sus vínculos afectivos (intimidad y amor), así como adecuados vehículos de comunicación que propendan a la resolución de conflictos y el compromiso real de crecer con sus diferencias parecen ser las piezas clave para el éxito

La especialista detalló que, al margen de la edad, es importante que antes de enamorarse, una persona deba haber alcanzado la madurez. De esta manera podrá amar con responsabilidad, sin correr el riesgo de lastimar a la otra persona. 

ATENTOS

“Si no hay respeto, confianza y madurez, el amor se vuelve dañino. Hay que estar muy atentos a los signos que nos presentan nuestras parejas. Si vemos que algo no funciona, debemos desistir de ese romance”.

Depresión en Navidad

¿Deprimido en navidad?

Existen varias razones por las que la Navidad y Año nuevo son una época poco deseada para algunos, además de temida y evitada.

Según especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre por no saber cómo expresar afecto, lo que conlleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.

En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias antes y/o durante las fiestas, así que se encuentran predispuestos a pasarla mal.

Otra razón es que los recuerdos de navidades y años nuevos anteriores se apoderan de nuestra mente, recuerdos que fueron muy dolorosos para nosotros: una enfermedad, el rompimiento de relaciones amorosas o amistosas, la lejanía de un ser querido, cambios de localidad, pérdida de trabajo…

El hecho de revivir esos recuerdos hace que volvamos a experimentar las mismas emociones que sufrimos en su momento, provocando que en algunos casos sobrevengan las depresiones.

En especial durante Navidad y Año Nuevo que recordamos con más anhelo a los seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros, su ausencia se nota más, y por consiguiente el vacío que se sentimos es mucho mayor.

Para otros quizás son fechas que nostálgicamente los remontan a otras pasadas en las que no tenían grandes problemas y en cambio ahora se sienten tan abrumados y decepcionados.

La gente que se deprime en la temporada navideña y que coincide con el fin de año, se pone a evaluar los logros y fracasos del año fijándose solamente en aquello que no pudieron lograr.

Madres Tóxicas

 

 

 

 

 

Las madres tóxicas son pilares en la educación de los niños que lejos de fomentar una madurez personal y  seguridad, anclan pesadas cadenas vetando por completo la independencia física y emocional de esa persona. El hecho que una madre tenga un comportamiento tóxico, no significa que no ame a sus hijos, sino que no sabe cómo relacionarse de una forma asertiva y empática con ellos.

La diferencia entre una persona feliz que desarrolla su potencial y otra que duda a veces, la encontramos en su niñez

Muchas madres no se comportan de forma tóxica a propósito. En ocasiones las causas de ese comportamiento se hallan en la infancia que ellas mismas tuvieron. Cuando se profundiza un poco en su historia, se encuentra que durante su niñez fueron controladas en exceso por sus progenitores o que estos las humillaban, maltrataban o se mostraban distantes emocionalmente.

1.- Desdeñosa

Se trata de madres que optan por ignorar los logros de sus hijos. Si estos hacen algo por hacerla sentir orgullosa, simplemente hacen caso omiso del esfuerzo, intentan minimizarlo o lo dan por descontado. Por ejemplo, si el hijo llega con un regalo, en lugar de agradecérselo, se limitan a decirle que era su deber.

El problema es que los niños están programados para buscar la aprobación y el amor de las madres, por lo que crecer sin su atención es muy dañino. Como resultado, las personas que han tenido una madre así se convierten en adultos que dudan de sus necesidades emocionales, se sienten indignos de atención y tienen una profunda necesidad de ser amados y validados.

2.- Controladora

Estas madres se niegan a reconocer que sus hijos son una persona independiente, con una personalidad propia y capacidad para tomar decisiones. Básicamente, el hijo se convierte en una extensión de ellas mismas, y debe estar dispuesto a hacer todo lo que ella desee. Estas madres pretenden controlar cada aspecto de la vida de sus hijos, incluso lo que deben pensar y sentir. Normalmente estas son sus palabras “ es por tu propio bien, porque solo una madre sabe lo que es mejor para su hijo”.

El resultado de ese control excesivo suele ser una persona terriblemente insegura, que vive con una sensación de impotencia perenne. Y es que la madre, al no validar sus palabras y comportamientos durante la infancia, le inculcó la idea de que no era capaz de tomar las decisiones por sí mismo y confiar en su juicio.

3.- Inaccesible

Las madres distantes emocionalmente están presentes físicamente y le proporcionan a su hijo los cuidados que necesita pero no le brindan afecto. Se trata de madres inaccesibles, desconectadas emocionalmente, que no responden con empatía a las emociones de sus hijos bridándoles la confianza y la seguridad que necesitan para crecer.

Obviamente, lidiar con una madre inaccesible emocionalmente puede ser muy difícil para un niño ya que estos comportamientos generan malestar y confusión. De hecho, se ha demostrado que incluso puede afectar la composición química a nivel cerebral ya que el intercambio afectivo es fundamental para estimular los receptores de cortisol en el niño, los principales encargados de absorber y amortiguar las hormonas del estrés. Por eso, estas personas pueden tener problemas para lidiar con el fracaso y las decepciones, así como sentirse culpables por ser felices y agobiarse con responsabilidades para compensar la ausencia emocional.

4.- Envidiosa 

Se trata de madres que denigran activamente a sus hijos y son hipercríticas ya que sienten celos de los logros de estos. El problema es que ven a sus hijos como rivales, por lo que les declaran la guerra, de forma abierta o encubierta. Generalmente recurren a armas como la culpa y la vergüenza. En vez de reforzar la confianza del niño e inspirar su potencial, piensan que es injusto que tengan éxito cuando ellas no lo han tenido. Como resultado, intentan aplastar sus victorias, haciéndoles sentir mal o culpándoles por su propio fracaso.

Obviamente, las personas que han crecido con una madre así suelen tener una autoestima muy baja y a menudo se sienten culpables, incluso por cosas que no dependen de ellos. También suelen sentir que son indignos de cualquier logro, por lo que intentarán quitarse méritos.

5.- Narcisista

Se trata de madres que están muy preocupadas por las apariencias y las opiniones de los demás, que mantienen una conexión superficial con sus hijos porque están demasiado centradas en sí mismas. Vistas desde fuera, pueden parecer madres modelos, pero lo cierto es que sus hijos se convierten en una auténtica cenicienta.

Por ejemplo, si el hijo llega con un problema y necesita el apoyo de la madre, es probable que esta le diga: “tú no sabes lo que son realmente los problemas”, y comienza a hablar de los suyos, haciendo caso omiso de las dificultades y conflictos del hijo.

Este tipo de comportamientos es muy desconcertante ya que los niños esperan que sus madres les brinden apoyo pero, en vez de eso, se encuentran subordinados a su ego, sometidos a una gran presión. Una madre narcisista pedirá atención y adoración pero por mucho que su hijo se esfuerce, nunca logrará complacerla. Estas personas, al llegar a la adultez, terminan viviendo con miedo a que sus palabras o actos puedan ofender a otros y a menudo establecen estándares demasiado altos para sí mismos, que generan una tensión innecesaria en sus vidas.

Psicóloga Miriam Yali Romero Nieva

Amistades tóxicas: 7 señales para detectar a un mal amigo

¿Podría la amistad tornarse algo negativo? Varios autores han descrito la influencia de las amistades tóxicas en el equilibrio mental de las personas.

Amistades tóxicas: tomando conciencia del lastre de tener malos amigos

Todos hemos tenido, en alguna ocasión, un “amigo” que nos sacaba de quicio constantemente. Por alguna razón, algo en su personalidad le empujaba a tener actitudes y conductas totalmente inapropiadas y que nos hacían sentir mal.

A continuación detallamos siete síntomas de que una amistad está empezando a ser indeseable para ti.

1. No reciprocidad: ellos reciben y tú das

Si en algún momento notas que la balanza entre dar y recibir se inclina notablemente siendo tú quien aportas y tu amigo quien raramente tiende su mano, deberías replantearte la situación. Si después de poner sobre la mesa la falta de equilibrio en la relación con tu amigo éste no se muestra dispuesto a cambiar, puedes empezar a pensar en abandonar el barco.

Este tipo de amigos que siempre demandan de tu atención pero rara vez te la prestan a ti cuando la necesitas se conocen como vampiros emocionales. Hablamos más sobre ellos en este artículo:

“Vampiros emocionales: 7 personalidades que te roban tu bienestar emocional”

2. No te apoyan por cómo eres

Las bromas amistosas entre colegas no son infrecuentes, y la mayoría se las suele tomar bien. Pero cuando las críticas y el hacerte sentir mal forman parte del día a día en vuestras conversaciones, la relación habrá dejado de ser positiva para ti.

Las amistades tóxicas pueden llegar a hacerte sufrir. Menoscabar tu persona puede ser un mecanismo que usa tu amigo para elevar su estatus por encima del tuyo. Esto suele ser más doloroso cuando ocurre en público. Es importante recordarle al amigo que quieres ser tratado con respeto, y si es una persona con la que deseas mantener contacto, dale un tiempo para reflexionar y cambiar.

3. No le puedes confiar tus intimidades

Un par o tres de amistades verdaderas pueden ser el fundamento para una vida sana. El círculo de amistades de este tipo suele ser bien reducida, unos pocos elegidos que han demostrado a lo largo de los años que puedes confiar en ellos ciegamente. Solemos tener un buen número de relaciones superficiales en las cuales compartimos pensamientos, vivencias y opiniones más triviales, pero aquellos pocos a quienes confiamos nuestros secretos deben ser realmente fieles, además de saber confiarte a ti sus secretos también.

Teniendo en cuenta que los seres humanos somos imperfectos y podemos cometer errores, deberíamos empezar a desconfiar cuando un amigo no sea cuidadoso en más de una ocasión. En esta tesitura, debes ser honesto con él, mostrarle tu decepción y, si se tercia, terminar la relación o dejar pasar el tiempo.

4. Sacan la peor versión de ti

Cuando sufres una ruptura emocional o un mal momento, es posible que notes que tu mejor amigo no es capaz de estar a tu lado para acompañarte durante este trance. Quizá prefieren que sigas bebiendo, te aconsejen que quedes con otras personas, te animen a terminar relaciones sentimentales sin intentar mejorar la situación o te aconsejen que deberías hacerte una cirugía estética para mejorar tu autoestima. Si este es tu caso, intenta ir promoviendo nuevas y más sanas relaciones, a medida que vas dejando de pasar tanto tiempo con tu viejo amigo.

5. Suelen decepcionarte

Cuando un amigo te deja plantado frecuentemente para quedar con otros te resulta molesto, pero muchos lo aceptamos como algo que no tiene tanta importancia. Si cancela una salida a un gran concierto al que tú también ibas porque ha decidido priorizar una cita en el cine con un posible ligue, también solemos ser comprensivos. Si les prestas dinero para comprarse una videoconsola y no te devuelven el dinero, deberías parar de prestarles dinero y recapacitar sobre esta relación. Si estas situaciones ocurren de forma regular en la relación, acabarás cansado de su actitud. La experiencia nos indica que este tipo de amistades son difícilmente reconducibles.

6. No respetan a tu pareja, familia o hijos

No es tarea sencilla valorar cuán importante son nuestras relaciones a la hora de mantener vivas todas las demás. Confiamos en los amigos para ayudarnos o compartir momentos y vivencias. Apreciamos a las personas con las cuales compartimos opiniones, hasta el punto de que nos den la razón cuando les decimos que nuestra pareja es irracional o mezquina.

Algunas veces, el amigo puede sobrepasar ciertos límites, y eso puede hacernos sentir mal si critica o desprecia a alguien a quien queremos. Las amistades que ponen en tela de juicio tu relación sentimental puede llegar a meter cizaña para que rompas dicha relación, especialmente en momentos de especial vulnerabilidad. Si esto ocurre deberías aclarar que eso te hace sentir incómodo. Si se da el caso de que el amigo sostiene estas críticas a causa de sus propias inseguridades o celosía, es necesario priorizar tu relación sentimental y las relaciones sociales que apoyen tu decisión.

7. El amigo o amiga quiere tener una relación sentimental contigo pero tú no

Muchas personas tratan de mantener relaciones platónicas con antiguas parejas o amigos con los que querrían salir. Rara vez esto ocurre de forma pactada o consensuada, y muchas veces la historia acaba mal y con consecuencias negativas. Pero se trata de un problema que se puede prevenir si imponemos el sentido común.

Cuando somos sinceros con nosotros mismos, podemos advertir cuando un amigo quiere algo más que una simple amistad. Cuando la atracción sexual aflora, suele ser imposible ignorar este hecho y es necesario cortar la relación a no ser que sientas lo mismo. El mejor consejo es mantener a tus antiguos amantes en el pasado, a menos que realmente sientas que debes estar con esa persona.

Concluyendo…

En resumen, debemos valorar las amistades no por su cantidad sino por la calidad: unas amistades confiables y que estén a tu lado tanto en los buenos como en los malos momentos deben ser cuidadas como parte esencial de una vida sana y feliz.

Hiperpaternidad: cuando los padres temen a sus hijos

Resultado de imagen para niño y padre con miedo

Hiperpaternidad: Se trata de un modelo de crianza contraproducente, pues da el control a los niños sobre los padres. Y son estos últimos los que pasan el mando a los niños, consintiendo sus malas conductas y redimiéndolos con la justificación de que “son niños”.

Lamentablemente, la autoridad de los padres queda menoscabada, ya que estos sienten que retar o disciplinar les causará molestia a los “pequeños reyes”. Es como si tuviesen que pedirles permiso antes de corregirlos.

¿En qué consiste la hiperpaternidad?

La hiperpaternidad está muy relacionada con la sobreprotección; los papás quieren evitar a toda costa que los niños se aburran y que tomen decisiones responsables. Saben de memoria cómo deberían educar a los niños, pero se valen de excusas para no hacerlo, y no toleraran que otros adultos sean más firmes con sus hijos, sin importar las consecuencias de su comportamiento.

Tristemente, la figura materna o paterna termina desapareciendo. Los hijos comen lo que quieren, a la hora que quieren; son ellos los que eligen qué hacer y dónde hacerlo… cuando se cansan de llorar en los brazos de sus progenitores se pasan a su cama, desplazando incluso a mamá o papá, quienes tiene que dormir en otro lado. Terminan usando el llanto como manipulación y los papás ceden, todo para evitar decir la palabra “no”.

¿A qué se debe?

Estos papás se sienten mal por no estar al lado de los hijos todo el tiempo, pero se van al otro extremo al tratar de controlarlos a distancia. Al superprotegerlos, terminan asfixiando a sus retoños, sin darles la posibilidad de ser seres autónomos ni madurar adecuadamente.

El comportamiento de los niños pasa a ser el de verdaderos déspotas, ya que se acostumbran a que los padres harán todo por ellos. Por lo tanto, exigen de los demás sin pedir por favor, encontrando muy difícil tolerar cualquier frustración. Detrás de esa coraza se esconde el miedo, ya que temen a lo desconocido: a cruzar la calle solos, a pedir una indicación a otra persona si se pierden, etc. Y las consecuencias no son positivas, ya que se convierten en adolescentes retraídos, sin creer en sus propias capacidades.

La constante estimulación, la falta de tiempo y tener todo al alcance hacen que este modelo de educación monitoreada a distancia –evitándoles a los niños cualquier esfuerzo– bloquee el desarrollo de los hijos, sin que puedan ser conscientes de sí mismos y del mundo que les rodea, disminuyendo su sentido de responsabilidad.

Un doble mensaje

Cuando los padres actúan de este modo, transmiten un mensaje confuso a sus hijos: por un lado les piden que crezcan y se comporten de acuerdo a su edad, pero por otro se les ofrece una mamadera cuando ya son capaces de beber en taza; se les mete un chupete en la boca cuando necesitan expresar sus necesidades; se les lleva en cochecito cuando pueden correr por el parque. Al crecer, cuando están listos para desarrollar una habilidad y no la logran ejecutar, se resiente su maduración psíquica.

Como el niño es tratado como un bebé, en vez de progresar, se infantiliza. Y luego, se le está pidiendo que dé su opinión, dejándolo aún más confundido. Ya en la adolescencia, los padres los estimulan a tomar clases particulares de inglés, de música, de ciencias, pero descuidan los quehaceres domésticos en los que deben colaborar, responsabilidades tan básicas como hacer su cama o poner la mesa. Se trata de una contradicción gigante entre la teoría y la práctica que merma su independencia y su autoestima. En realidad, el amor propio de los padres también es afectado, una vez que los hijos toman malas decisiones y se confirma su mayor temor: ser malos padres.

¿Qué se puede hacer?

Se deben fijar normas desde el principio. Si los papás dudan respecto a la mejor manera de ejercer su rol, pueden seguir una pauta de crianza recomendada y ser responsables al cumplirla.

El pequeño debe comprender que el amor de los papás no significa permisividad. Con el pasar de los años, aprenderá que madurar implica superar desafíos, sufriendo a veces. No deben olvidar que educar es dirigir a los hijos, encaminarlos para que desarrollen habilidades, valores, modales, respetando siempre la autoridad de quienes se la merecen.

Se ha demostrado que la falta de autoridad y de apoyo causa frustración e inseguridad, incluso una sensación de abandono. Si los padres no proveen esta figura autoritaria, la terminarán buscando en otra parte.

Los niños no son capaces de educarse solos, requieren de adultos responsables que los críen coherentemente, con dedicación y tiempo, enseñándoles con su ejemplo. De esta manera aprenderán que todo ser humano tiene derechos y deberes, y que cada acto tiene una consecuencia; sólo con esfuerzo y capacidades desarrolladas llegarán a ser adultos competentes y autónomos. Más que hacer solamente lo que amamos, la persona debe aprender a amar lo que hace, y son los padres los que mejor pueden enseñar a sus hijos a desempeñarse en la vida real, libres de caprichos.

Violencia en el Noviazgo

¿Por qué ocurre la violencia en el noviazgo y cómo puedes prevenirla?

La violencia contra las mujeres en el noviazgo se manifiesta de igual forma que en las relaciones adultas, sin embrago tiene ciertas características propias del periodo de la adolescencia, en donde la falta de experiencia o la idealización del amor pueden contribuir a pasar por alto detalles o situaciones de alerta que poco a poco van dándole paso a la violencia

La violencia contra las mujeres en el noviazgo se manifiesta de igual forma que en las relaciones adultas, sin embrago tiene ciertas características propias del periodo de la adolescencia, en donde la falta de experiencia o la idealización del amor pueden contribuir a pasar por alto detalles o situaciones de alerta que poco a poco van dándole paso a la violencia de género hacia a las mujeres y que gradualmente van sentando las bases de una relación violenta.

Pero, ¿cuáles son las causas que contribuyen a que exista la violencia en el noviazgo?

Las chicas en esta etapa tienen poca o nula experiencia en las relaciones de pareja. Lo que saben de ellas está fuertemente influenciado por la televisión, el cine, la música o las revistas juveniles que en muchas ocasiones reproducen y refuerzan actitudes y comportamientos machistas y sexistas.

La inexperiencia en las relaciones afectivas, en los comportamientos adecuados en las mismas y, sobre todo, su falsa percepción de cómo deben ser, las sitúa en una situación de riesgo.

La cultura del amor romántico ejerce una enorme influencia en el periodo de la adolescencia y posibilita el establecimiento y mantenimiento de relaciones que se podrían considerar potencialmente destructivas. Una visión excesivamente romántica del amor puede contribuir a que las jóvenes toleren una relación asfixiante en la que el sentimiento amoroso se utiliza como justificación del control que la pareja pueda ejercer. Esta misma visión contribuye a que los jóvenes se relacionen desde un rol estereotipado que asocia el control con la masculinidad.

La adolescencia es un periodo de rebeldía y de afirmación frente al mundo adulto, lo que puede perjudicar la revelación de una situación de violencia. Las jóvenes temen a las diversas reacciones de las personas mayores: que subestimen lo que les ocurre, que las “controlen” o sobreprotejan, que denuncien a su pareja, o las alejen de ella. En resumen, que prioricen su seguridad limitando su libertad

No identifican conductas de abuso psicológico como violencia. Cuando piensan en maltrato lo hacen pensando en agresiones físicas graves, aquellas que llevan a una mujer al hospital o la matan.

Consideran los celos como una muestra normal de amor que va a estar presente en todas las relaciones.

No detectan conductas de control como indicadoras de violencia.

Algunos estereotipos sexistas siguen presentes entre las y los jóvenes, como el estereotipo de “mujer objeto”, muy presente en los chicos.

Chicas y chicos son capaces de identificar situaciones de discriminación hacia las mujeres en la sociedad y en su entorno, pero en su propia relación de pareja no identifican conductas de abuso y minimizan la importancia de situaciones de violencia.

Al describir a su “pareja ideal” los chicos lo hacen como objeto sexual y las chicas eligen al “chico malo”, caradura o rebelde, que es el modelo atractivo; los modelos de atracción no son igualitarios entre la juventud, al contrario, atrae aquel o aquella más cercana al estereotipo tradicional.

Los peligros del amor romántico

Como bien lo explica Coral Herrera, nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se nos enseña a esperar y a amar a un hombre con devoción total. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo…

Entre los muchos riesgos del amor romántico es que éste representa “una herramienta de control social, y también un anestesiante”, señala Herrera. “Nos lo venden como una utopía alcanzable, pero mientras vamos caminando hacia ella, buscando la relación perfecta que nos haga felices, nos encontramos con que el mejor modo de relacionarse es perder la libertad propia, y renunciar a todo con tal de asegurar la armonía conyugal”.

En resumen, es importante entender que el amor verdadero, y los noviazgos y relaciones saludables, están basados en la igualdad, el respeto y la independencia. El amor de verdad no tiene nada que ver con la sumisión, ni con el sacrificio, ni con “el aguante”.

Las relaciones basadas en los celos, reclamos y el control de la otra persona, son relaciones que van permitiendo y consintiendo la violencia.

Si tu relación presenta estos signos, estás a tiempo de reaccionar. La violencia contra las mujeres, incluyendo la violencia en el noviazgo puede prevenirse.