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9 Consejos para ayudar a tus hijos a elegir una carrera que les guste

Como papás, es muy difícil encontrar el perfecto equilibrio entre dejar que los hijos sean libres, guiarlos y enseñarles a ser responsables.

Lo único que puedes hacer es darles herramientas para que tomen las mejores decisiones y, en el caso de elegir una carrera, estas se basan en dos cosas: apoyo e información.

Aquí te dejamos 9 formas en las que puedes ayudar a tus hijos a elegir la carrera que les guste:

#1 Muéstrales todas las opciones que puedas

Llévalos a hacer un deporte extremo, dales un paseo por museos, inscríbelos a clases de baile o de historia… procura que tus hijos tengan muchas experiencias distintas desde que son niños, para que a la hora de escoger su profesióntengan un panorama más completo.

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#2 Contáctalos con alguien que trabaje en eso que les llama la atención

La mayoría de las guías de organizaciones especializadas en orientación vocacional incluyen este consejo. Busca a alguien que trabaje en lo que tu hijo o hija quieren y ponlos en contacto. Sugiérele las siguientes preguntas para su ‘mentor’:

  • ¿Qué haces diariamente en tu trabajo?
  • ¿Cómo elegiste esta profesión?
  • ¿Qué tipo de entrenamiento necesitas para trabajar ahí?
  • ¿Qué te gusta más de tu trabajo?
  • ¿Qué no te gusta de tu trabajo?

​#3 Búscales clases de prueba

Si tienes oportunidad, inscríbelos como oyentes o en algún curso o diplomadorelacionado con la carrera que más les gusta; así se darán una mejor idea de lo que les espera.

#4 Pídeles que reflexionen sobre sus gustos… y habilidades

Es importante que escojan una carrera que les guste, pero también que tengan habilidades para esta. Si ama escribir más que las matemáticas, quizá la ingeniería no sea para tu hijo o hija. 

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#5 Llévalos a ferias de empleo

Las ferias de empleo son un buen primer acercamiento al mundo laboral. Ahí no solo podrán ver las distintas opciones de trabajo que existen sino que tendrán contacto con reclutadores, algo muy útil para recién egresados.

#6 Anímalos a buscar trabajo desde antes

Anímalos a que tengan un trabajo formal o unas prácticas desde que tengan la edad suficiente. Además de que la experiencia se verá muy bien en su currículum, les enseñará el valor del trabajo y otras cosas que no aprenderán en la escuela.

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#7 Conozcan universidades, planes de estudio y campo  laboral

Conocer los planes de estudio de las universidades es una buena forma de saber si la carrera le gustará o no a tu hijo. Analicen juntos cada materia, pregunten en la misma institución de qué se tratan, qué perfil tienen los profesores que las imparten, si hay clases prácticas… e investiguen cuál es el campo laboral.

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#8 No les des razones egoístas

Procura guiarlos, no obligarlos. No porque tú estudiaste medicina significa que ellos tienen que ser doctores… quizá sus habilidades no son compatibles. Explorar todo lo anterior también te ayudará a ti a ver que lo que él o ella quieren no es tan mala idea. 

#9 Deja que cometan sus propios errores, con responsabilidad

Dejarlos escoger su carrera sin intervenir más allá de ser una guía les permitirá hacerse responsables de sus decisiones actuales y del futuro. Eligiendo por ellos no les harás ningún bien. Infórmense juntos, pero déjalos equivocarse… o acertar.

El papá que cuida a su bebé no está ayudando a la madre, está ejerciendo la paternidad.

Muchas veces solemos decir que nuestra pareja o el papa de nuestro hijo nos está ayudando al darle de comer al bebe, de cambiarle el pañal, de bañarlo o de jugar con él, pero el caso es que no es así. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a una madre diciendo que su esposo la está ayudando con él bebe? Y es que al decir esto da a entender que toda la responsabilidad y cuidado del bebe es solo de la madre.

El padre no es solo aquel que ´ayuda¨ o que colabora con las cosas del bebe, sino es ese padre que está presente en la vida de sus hijos. Son aquellos que los atienden, que se develan cuando el niño llora o tiene hambre y que se encargan de cuidar a la personas más importantes en su vida, sus hijos.

Un padre siempre estará al lado de sus hijos sin importar cual sea la situación. Lo importante es tener ese afecto y compañía que solo los padres pueden darle a pequeño, recordando siempre que un hijo es una bendición.

Si el padre está totalmente involucrado con sus hijos, pero tú sigues diciendo que el ayuda lo que estás haciendo es darle merito a su papel de padre. Es hora de cambiar esa frase porque simplemente está ejerciendo su rol de papá, un rol muy hermoso.

El ejercer la paternidad no es simplemente cumplir con la parte económica o estar a momentos con los hijos. El cerebro de los hombres también cambia después de la llegada del bebe, es que gracias a estudios científicos donde se comprueba el impacto que tiene la madre en el desarrollo de los hijos pero lo triste es que a penas en la actualidad es que se está evaluando sobre el vínculo del padre.

Su cuerpo también sufre cambios

Es que si un hombre ejerce el rol activo en el cuidado de su bebe, experimenta el mismo cambio cerebral que el de las madres. Los investigadores se pudieron dar cuenta que al pasar los tres meses del nacimiento del bebe, se produce un crecimiento en las áreas relacionadas con la parte sentimental.

Hasta se pudo conocer que estos padres que padecen estos cambian tienen menos probabilidad de sufrir depresiones. El nivel de la hormona oxitócina, también conocida como la hormona del amor va en aumento al igual que sucede con la madre.

El papá puede sentir poco a poco como su pequeño hijo lo reconoce, le da señales de cariño y se alegra al escuchar su voz al igual que la de la mamá. Ser padre es una de las mejores experiencia que la vida te puede regalar en donde ese vinculo tan hermoso nunca se romperá cuando se ama de verdad.

Todo esto quiere decir que el padre fácilmente puede relacionarse con sus hijos al mismo nivel emocional que la madre. Los padres que tienen un comportamiento menos cálido y amoroso con sus hijos y son distantes si afectan el desarrollo de sus hijos.

Esto quiere decir que cuando los hijos sientes frialdad y distancia de sus padres, se sienten rechazados, y estos niños experimentan signos de ansiedad e inseguridad. A demás que también pueden tener actitudes agresivas al paso en que crecen, y es algo que en parte preocupa mucho a los psicólogos y pone en alerta a los futuros padres.

En conclusión

Un hijo siempre de be estar en un ambiente de amor y armonía. Los padres deben entender que es una hermosa responsabilidad en donde ambos juegan un papel muy importante en la vida del pequeño. Los pequeños ven, escuchan y aprenden muy rápido, tratando de repetir todo lo que ven o escuchan.

Los hijos son como pequeñas esponjas por eso los padres deben recordar que viviendo en un hogar de amor el niño se desarrollará plenamente.

Los padres no deberían asumir un papel secundario en la vida de sus hijos, sino todo lo contrario. Todo esto indica que no importa si la madre o el padre asumen su papel, sino que sean amorosos, aceptación y la comprensión por parte de ambos. Hay que dejar atrás las diferencias de género que lo que necesitamos es la crianza de nuestros hijos sea de una manera saludable y amorosa.

fuente: 
http://okmamas.com

¿Cómo ayudar a las niñas a convertirse en las líderes del futuro?

Proyecto tümu
Proyecto tümu es una plataforma para que niñas y adolescentes puedan desarrollar su potencial al máximo, promoviendo la fortaleza, resiliencia, autoestima, determinación y confianza de niñas y adolescentes entre 10 y 16 años.
Proyecto tümu quiere enseñar a niñas y adolescentes a desarrollar sus capacidades más allá de cualquier barrera de género.
Es un punto de encuentro entre jóvenes y mujeres destacadas en diferentes áreas para inspirar y guiar a las niñas y adolescentes.
La metodología de tümu ayuda a las niñas y adolescentes a construir una narrativa de autoestima y posibilidades que las acompañará toda su vida.
Las fundadoras de Proyecto tümu son: Hildelisa Beltrán, creadora de @BeautyJunkies, experta en belleza y redes sociales, Paola Escalante, experta en tecnología, creatividad y negocios y Zarina Rivera empresaria y madre.

EL SIGNIFICADO
“Tümu es mariposa en otomí.
Representa cuando la mariposa rompe el capullo con lo más frágil que tiene que son sus alas, para salir a la vida y ese momento todas lo hemos vivido.
La idea es que las niñas sepan de lo que son capaces y que vuelen
Las niñas desde los 10 años edad, están expuestas a juicios de valor, ideas ya estructuradas de la sociedad, parámetros de belleza establecidos, muchas veces influyen en su autoestima y les provocan ciertas inseguridades.
Se busca, alejarnos del ideal de perfección, porque nadie es perfecto, y lo que quieren es que abracen quienes son y se acepten tal cuál son.

Día Tümu
Proyecto tümu será un espacio seguro de diálogo y crecimiento para las jóvenes mexicanas, empezando con el Día tümu, que será el próximo domingo 5 de mayo de 10 a.m. a 6:30 p.m. en el Hyatt Regency Mexico City.

El Día tümu será una jornada de talleres y conferencias donde se presentarán expertos y líderes de opinión en temas como: Autoestima, Asertividad, Sexualidad, Adicciones, Trastornos de la Conducta Alimentaria, Inclusión y Exclusión, Internet y Redes Sociales.

El Día tümu iniciará con una magna conferencia por Alyssa Carson, la joven astronauta de 17 años que podría ser la primera persona en pisar Marte.

Madres Tóxicas

 

 

 

 

 

Las madres tóxicas son pilares en la educación de los niños que lejos de fomentar una madurez personal y  seguridad, anclan pesadas cadenas vetando por completo la independencia física y emocional de esa persona. El hecho que una madre tenga un comportamiento tóxico, no significa que no ame a sus hijos, sino que no sabe cómo relacionarse de una forma asertiva y empática con ellos.

La diferencia entre una persona feliz que desarrolla su potencial y otra que duda a veces, la encontramos en su niñez

Muchas madres no se comportan de forma tóxica a propósito. En ocasiones las causas de ese comportamiento se hallan en la infancia que ellas mismas tuvieron. Cuando se profundiza un poco en su historia, se encuentra que durante su niñez fueron controladas en exceso por sus progenitores o que estos las humillaban, maltrataban o se mostraban distantes emocionalmente.

1.- Desdeñosa

Se trata de madres que optan por ignorar los logros de sus hijos. Si estos hacen algo por hacerla sentir orgullosa, simplemente hacen caso omiso del esfuerzo, intentan minimizarlo o lo dan por descontado. Por ejemplo, si el hijo llega con un regalo, en lugar de agradecérselo, se limitan a decirle que era su deber.

El problema es que los niños están programados para buscar la aprobación y el amor de las madres, por lo que crecer sin su atención es muy dañino. Como resultado, las personas que han tenido una madre así se convierten en adultos que dudan de sus necesidades emocionales, se sienten indignos de atención y tienen una profunda necesidad de ser amados y validados.

2.- Controladora

Estas madres se niegan a reconocer que sus hijos son una persona independiente, con una personalidad propia y capacidad para tomar decisiones. Básicamente, el hijo se convierte en una extensión de ellas mismas, y debe estar dispuesto a hacer todo lo que ella desee. Estas madres pretenden controlar cada aspecto de la vida de sus hijos, incluso lo que deben pensar y sentir. Normalmente estas son sus palabras “ es por tu propio bien, porque solo una madre sabe lo que es mejor para su hijo”.

El resultado de ese control excesivo suele ser una persona terriblemente insegura, que vive con una sensación de impotencia perenne. Y es que la madre, al no validar sus palabras y comportamientos durante la infancia, le inculcó la idea de que no era capaz de tomar las decisiones por sí mismo y confiar en su juicio.

3.- Inaccesible

Las madres distantes emocionalmente están presentes físicamente y le proporcionan a su hijo los cuidados que necesita pero no le brindan afecto. Se trata de madres inaccesibles, desconectadas emocionalmente, que no responden con empatía a las emociones de sus hijos bridándoles la confianza y la seguridad que necesitan para crecer.

Obviamente, lidiar con una madre inaccesible emocionalmente puede ser muy difícil para un niño ya que estos comportamientos generan malestar y confusión. De hecho, se ha demostrado que incluso puede afectar la composición química a nivel cerebral ya que el intercambio afectivo es fundamental para estimular los receptores de cortisol en el niño, los principales encargados de absorber y amortiguar las hormonas del estrés. Por eso, estas personas pueden tener problemas para lidiar con el fracaso y las decepciones, así como sentirse culpables por ser felices y agobiarse con responsabilidades para compensar la ausencia emocional.

4.- Envidiosa 

Se trata de madres que denigran activamente a sus hijos y son hipercríticas ya que sienten celos de los logros de estos. El problema es que ven a sus hijos como rivales, por lo que les declaran la guerra, de forma abierta o encubierta. Generalmente recurren a armas como la culpa y la vergüenza. En vez de reforzar la confianza del niño e inspirar su potencial, piensan que es injusto que tengan éxito cuando ellas no lo han tenido. Como resultado, intentan aplastar sus victorias, haciéndoles sentir mal o culpándoles por su propio fracaso.

Obviamente, las personas que han crecido con una madre así suelen tener una autoestima muy baja y a menudo se sienten culpables, incluso por cosas que no dependen de ellos. También suelen sentir que son indignos de cualquier logro, por lo que intentarán quitarse méritos.

5.- Narcisista

Se trata de madres que están muy preocupadas por las apariencias y las opiniones de los demás, que mantienen una conexión superficial con sus hijos porque están demasiado centradas en sí mismas. Vistas desde fuera, pueden parecer madres modelos, pero lo cierto es que sus hijos se convierten en una auténtica cenicienta.

Por ejemplo, si el hijo llega con un problema y necesita el apoyo de la madre, es probable que esta le diga: “tú no sabes lo que son realmente los problemas”, y comienza a hablar de los suyos, haciendo caso omiso de las dificultades y conflictos del hijo.

Este tipo de comportamientos es muy desconcertante ya que los niños esperan que sus madres les brinden apoyo pero, en vez de eso, se encuentran subordinados a su ego, sometidos a una gran presión. Una madre narcisista pedirá atención y adoración pero por mucho que su hijo se esfuerce, nunca logrará complacerla. Estas personas, al llegar a la adultez, terminan viviendo con miedo a que sus palabras o actos puedan ofender a otros y a menudo establecen estándares demasiado altos para sí mismos, que generan una tensión innecesaria en sus vidas.

Psicóloga Miriam Yali Romero Nieva

Hiperpaternidad: cuando los padres temen a sus hijos

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Hiperpaternidad: Se trata de un modelo de crianza contraproducente, pues da el control a los niños sobre los padres. Y son estos últimos los que pasan el mando a los niños, consintiendo sus malas conductas y redimiéndolos con la justificación de que “son niños”.

Lamentablemente, la autoridad de los padres queda menoscabada, ya que estos sienten que retar o disciplinar les causará molestia a los “pequeños reyes”. Es como si tuviesen que pedirles permiso antes de corregirlos.

¿En qué consiste la hiperpaternidad?

La hiperpaternidad está muy relacionada con la sobreprotección; los papás quieren evitar a toda costa que los niños se aburran y que tomen decisiones responsables. Saben de memoria cómo deberían educar a los niños, pero se valen de excusas para no hacerlo, y no toleraran que otros adultos sean más firmes con sus hijos, sin importar las consecuencias de su comportamiento.

Tristemente, la figura materna o paterna termina desapareciendo. Los hijos comen lo que quieren, a la hora que quieren; son ellos los que eligen qué hacer y dónde hacerlo… cuando se cansan de llorar en los brazos de sus progenitores se pasan a su cama, desplazando incluso a mamá o papá, quienes tiene que dormir en otro lado. Terminan usando el llanto como manipulación y los papás ceden, todo para evitar decir la palabra “no”.

¿A qué se debe?

Estos papás se sienten mal por no estar al lado de los hijos todo el tiempo, pero se van al otro extremo al tratar de controlarlos a distancia. Al superprotegerlos, terminan asfixiando a sus retoños, sin darles la posibilidad de ser seres autónomos ni madurar adecuadamente.

El comportamiento de los niños pasa a ser el de verdaderos déspotas, ya que se acostumbran a que los padres harán todo por ellos. Por lo tanto, exigen de los demás sin pedir por favor, encontrando muy difícil tolerar cualquier frustración. Detrás de esa coraza se esconde el miedo, ya que temen a lo desconocido: a cruzar la calle solos, a pedir una indicación a otra persona si se pierden, etc. Y las consecuencias no son positivas, ya que se convierten en adolescentes retraídos, sin creer en sus propias capacidades.

La constante estimulación, la falta de tiempo y tener todo al alcance hacen que este modelo de educación monitoreada a distancia –evitándoles a los niños cualquier esfuerzo– bloquee el desarrollo de los hijos, sin que puedan ser conscientes de sí mismos y del mundo que les rodea, disminuyendo su sentido de responsabilidad.

Un doble mensaje

Cuando los padres actúan de este modo, transmiten un mensaje confuso a sus hijos: por un lado les piden que crezcan y se comporten de acuerdo a su edad, pero por otro se les ofrece una mamadera cuando ya son capaces de beber en taza; se les mete un chupete en la boca cuando necesitan expresar sus necesidades; se les lleva en cochecito cuando pueden correr por el parque. Al crecer, cuando están listos para desarrollar una habilidad y no la logran ejecutar, se resiente su maduración psíquica.

Como el niño es tratado como un bebé, en vez de progresar, se infantiliza. Y luego, se le está pidiendo que dé su opinión, dejándolo aún más confundido. Ya en la adolescencia, los padres los estimulan a tomar clases particulares de inglés, de música, de ciencias, pero descuidan los quehaceres domésticos en los que deben colaborar, responsabilidades tan básicas como hacer su cama o poner la mesa. Se trata de una contradicción gigante entre la teoría y la práctica que merma su independencia y su autoestima. En realidad, el amor propio de los padres también es afectado, una vez que los hijos toman malas decisiones y se confirma su mayor temor: ser malos padres.

¿Qué se puede hacer?

Se deben fijar normas desde el principio. Si los papás dudan respecto a la mejor manera de ejercer su rol, pueden seguir una pauta de crianza recomendada y ser responsables al cumplirla.

El pequeño debe comprender que el amor de los papás no significa permisividad. Con el pasar de los años, aprenderá que madurar implica superar desafíos, sufriendo a veces. No deben olvidar que educar es dirigir a los hijos, encaminarlos para que desarrollen habilidades, valores, modales, respetando siempre la autoridad de quienes se la merecen.

Se ha demostrado que la falta de autoridad y de apoyo causa frustración e inseguridad, incluso una sensación de abandono. Si los padres no proveen esta figura autoritaria, la terminarán buscando en otra parte.

Los niños no son capaces de educarse solos, requieren de adultos responsables que los críen coherentemente, con dedicación y tiempo, enseñándoles con su ejemplo. De esta manera aprenderán que todo ser humano tiene derechos y deberes, y que cada acto tiene una consecuencia; sólo con esfuerzo y capacidades desarrolladas llegarán a ser adultos competentes y autónomos. Más que hacer solamente lo que amamos, la persona debe aprender a amar lo que hace, y son los padres los que mejor pueden enseñar a sus hijos a desempeñarse en la vida real, libres de caprichos.