Archivos de la categoría Depresión

Millennials, la generación solitaria: por qué el 22% dice que no tiene amigos

Para un millennial es normal tener miles de amigos en sus redes sociales, pero en la vida real la situación es radicalmente diferente.

Los millenials, aquellas personas nacidas entre 1982 y 1999, son la generación más solitaria desde la mitad del siglo pasado.

Al menos así lo refleja una reciente encuesta en la que los millennials dijeron tener menos amigos que sus predecesores de la Generación X (1965-1981) y los baby boomers (1946-1964).

Entre los encuestados, tres de cada 10 millennials dijeron que siempre o frecuentemente se sienten solos.

En comparación, dos de cada 10 de la Generación X y 1,5 de los baby boomers dijeron lo mismo.

¿Por qué ocurre?

Entre todos los encuestados, el 31% dijo que le cuesta trabajo hacer amigos.

La razón más común es la timidez (53%). El 27% dijo que “no siente que necesite amigos” y un 26% dijo que no tiene ningún hobby o interés que le ayude a crear amistades.

La encuesta de YouGov no analiza directamente por qué los millennials se sienten solos, pero algunos estudios previos apuntan a que internet y las redes sociales pueden estar relacionadas con esta realidad.

Un estudio de la Universidad de Pensilvania citado por YouGov, por ejemplo, concluyó que usar menos redes sociales lleva a una “significativa reducción de la depresión y la soledad”.

Maike Luhmann, psicólogo de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), matiza un poco la situación.

“Siempre y cuando hagamos lo que debemos hacer, reconectarnos con las personas, la soledad es algo bueno“, dice Luhmann en entrevista con el portal Vox.

Pero en medio del panorama desolado que la encuesta muestra de los millennials, hay un dato que podría ser esperanzador: el 38% dijo que había hecho un nuevo amigo durante los últimos seis meses.

Fuente: BBC News Mundo. (2019, 3 agosto). Millennials, la generación solitaria: por qué el 22% dice que no tiene amigos. Recuperado 18 de octubre de 2021, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-49211383 

Para controlar la ansiedad, comienza con tu manera de pensar.

Para controlar la ansiedad, comienza con tu manera de pensar.

El miedo es causado en gran parte por tus pensamientos. Cambiar la forma de pensar sobre algo puede ayudarte a calmar la reacción de miedo y reducir la ansiedad.

Imagina una situación que te ponga nervioso. Podría ser subir a un avión o dar una presentación ante tus colegas.

El pulso se acelera. El rostro se ruboriza. La respiración se acelera y se vuelve irregular a medida que la adrenalina corre por tus venas.

Para algunas personas, el miedo y la ansiedad se vuelven tan intensos que evitan la situación. Sin embargo, la evasión afecta la forma en que vives, ya que limita la forma en que encaras la vida.

Escucha a tu cuerpo para cambiar tus emociones

El miedo genera una respuesta física: ritmo cardíaco rápido, respiración acelerada y otras respuestas fisiológicas. Las situaciones de estrés producen estas respuestas físicas, que tu mente interpreta como “tienes miedo”.

Cuando sientas miedo físicamente, tómate un momento para escuchar a tu cuerpo y recuperar el control. ¿Respiras rápido o con dificultad? Respira profundo varias veces y desacelera tu respiración.

Supera tus propios pensamientos

El miedo es causado en gran parte por tus pensamientos. Tu cuerpo estimula una sensación de miedo y tu mente se dispara, dándote toda clase de motivos irracionales por los cuales deberías sentir miedo.

Por supuesto que los motivos no siempre son lógicos (no te pondrás totalmente en ridículo si tienes que pronunciar un discurso), pero estos pensamientos irracionales invaden tu mente e intensifican tu miedo.

¡No creas en ellos!

Usa tu imaginación para disipar tus temores

Imagina tan vívidamente como puedas una situación que te provoque temor. Siente cómo crece la ansiedad, pero luego agrega más información. Pregúntate: ¿qué te preocupa? ¿Cuáles son los resultados más probables? A continuación, imagina lo que quieres que suceda.

Agregar información nueva y más asociaciones a tus temores ayudará a disminuir sus efectos cuando los sientas en la vida real. Esto puede ser difícil de lograr sin orientación de un profesional, por lo que, si fuera necesario, consulta a un profesional de salud mental con experiencia en el control de la ansiedad.

Fuente: Para controlar la ansiedad, comienza con tu manera de pensar. (2018, 7 junio). Mayo Clinic. Recuperado 18 de octubre de 2021, de https://www.mayoclinic.org/es-es/to-manage-anxiety-start-with-the-way-you-think/art-20390069

El cerebro en tiempos de aislamiento: cómo afecta en nuestras emociones y comportamiento

La pandemia por COVID-19 ha transformado nuestras rutinas para siempre. La vida como la conocíamos está marcada por la novedad, tanto en el lenguaje (coronavirus, distanciamiento social, aislamiento voluntario), como en las acciones (uso de la mascarilla, lavado de manos, desinfección). ¿Cómo se toman nuestro cerebro y nuestro cuerpo estos tiempos de aislamiento?

Para responder a esta interrogante y dar luces sobre nuestras emociones y comportamiento, Liliana Alvarado, directora de la Escuela de Postgrado UTP, experta en neuromarketing y autora del libro “Brainketing”, realizó la ponencia “El Cerebro en Tiempos de Aislamiento, Cómo Afecta en Nuestras Emociones y Comportamiento” en un webinar gratuito impulsado por la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa.

¿Qué ha hecho el Coronavirus en nosotros?

En su presentación, Alvarado indicó que “el virus ha venido a trastocar toda nuestra vida. Es un desafío que nadie esperaba y que ha venido a mover toda la estructura de comportamientos que teníamos, cambiando nuestra manera de socializar, trabajar, estudiar y nuestra conciliación de la vida familiar y la vida laboral”.

Frente a la emergencia sanitaria, los gobiernos han optado por medidas que, aunque eran esperables, han generado un vuelco en nuestras rutinas, y el cerebro, al estar fuera de su estado de adaptación, se llena de angustia y miedo.

Tiempos de aislamiento: ¿pérdida de la libertad?

Puede que en cuarentena sintamos que los espacios personales han sido invadidos por los familiares.  Esta situación nos lleva a considerar que hemos perdido nuestra zona de confort, nuestras rutinas y no hay nada que le incomode más el cerebro que perder sus rutinas.

Sin embargo, ante ello también surgen nuevas oportunidades, como el redescubrimiento de pasiones o el establecer rituales distintos.

Nueva zona de confort: aprender a surfear en el nuevo entorno

En este panorama, es importante crear una nueva zona de confort para que el cerebro esté tranquilo. Este proceso permite una mejor gestión de las emociones, así como la disminución de la incertidumbre.

Aprender y adaptarse son dos acciones que el cerebro sabe hacer muy bien. Saber lo que va a pasar le genera al cerebro comodidad y seguridad. Pero nos adaptamos a una situación incómoda una vez que eliminamos la incertidumbre y en estos momentos es más difícil tener certezas.

¿Qué significa resocializar y reeducar?

En pocas palabras, se trata de cambiar el chip: “pasar de la individualidad, donde más importante soy yo, a la solidaridad, donde la comunidad se va a beneficiar”. Cumplir con el aislamiento para protegernos a nosotros mismos y a los demás es una manera de resocializar.

En esta nueva forma de conectar con los otros que tiene más que ver con proteger y compartir, nuestro cerebro se defiende de la incertidumbre y sobrevive.

Fuente: El cerebro en tiempos de aislamiento: cómo afecta en nuestras emociones y comportamiento. (2020, 18 mayo). Blog Postgrado | EPG UTP. Recuperado 18 de octubre de 2021, de https://www.postgradoutp.edu.pe/blog/a/el-cerebro-en-tiempos-de-aislamiento-como-afecta-en-nuestras-emociones-y-comportamiento/ 


Regreso de niñas y niños a clases será benéfico para la salud psicológica

La doctora Norma Alicia Ruvalcaba Romero, jefa del Departamento de Psicología Aplicada, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), calificó como deseable que niños y niñas vuelvan a la escuela y recuperen lo que paulatinamente consideraban como perdido, como ver a otras personas fuera del núcleo familiar; y también la interacción directa con sus pares y compañeros, que muchos dejaron pausado debido a las medidas de aislamiento.

Indicó que la decisión final estará a cargo de expertas y expertos que también tomen en cuenta otros aspectos como el epidemiológico, y no sólo el psicológico.

Al ser entrevistada con motivo del Día Internacional del Niño y de la Niña, que es celebrado el 30 de abril, añadió que “cuando se dé el regreso a clases va a ser positivo. Las y los menores tienen que volver a clases con cuidado, mesura y consideración hacia los demás niños y niñas, porque no sabemos cómo estén, qué duelos están pasando, qué tan afectados están en niveles de estrés y ansiedad. Es necesario preparar ese regreso con una visión empática y de mucha consideración por las demás personas”.

Describió que el manejo preparatorio podría ser desde casa: mamás y papás podrían crear una conciencia de consideración hacia compañeros y compañeras, y hacia el cuerpo docente, que ayude en un contexto de buen trato y que amortigüe las sensaciones negativas.

La doctora María Guadalupe Covarrubias de la Torre, coordinadora de la Maestría en Psicología Clínica del CUCS, destacó que por la salud psicológica de niñas y niños sería conveniente el regreso a clases, y dio a conocer algunas estrategias para propiciar la comunicación entre niños.

Fuente: https://www.sems.udg.mx/noticias/regreso-de-ninas-y-ninos-clases-sera-benefico-para-la-salud-psicologica 

Las redes sociales y sus efectos psicologicos

En la actualidad las redes sociales tienen una gran repercusión y, en ocasiones, parece que lo que no está en las redes sociales no existe. Además, las redes sociales como Facebook o Twitter tienen efectos psicológicos positivos y negativos en las personas. Hoy en día son pocas las personas que no tienen un perfil en alguna red social, pero el uso que se le da a las redes es diferente de unas personas a otras puesto que depende de motivaciones distintas. Algunas personas utilizan las redes sociales con una finalidad profesional y otras las utilizan simplemente como una diversión, por lo tanto, el tipo de publicaciones es distinto.

En la actualidad Facebook se está utilizando por algunos psicólogos para la detección de trastornos mentales puesto que se ha puesto en evidencia que las actualizaciones de estado, los “me gusta”, las fotos, los comentarios, los grupos a los que se pertenece, los eventos que interesan y otros aspectos de Facebook dicen mucho de las personas y pueden servir de guía para la detección de un trastorno mental. Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha puesto de manifiesto que se pueden extraer gran cantidad de datos de Facebook para obtener un mejor conocimiento de la salud mental de las personas y detectar casos de esquizofrenia o depresión.  

La pregunta que hay que hacerse es si en las redes sociales mostramos realmente la persona que somos o creamos una identidad ideal que es solo la mejor parte de nosotros mismos. Hay personas que no cuelgan una foto de perfil suya sino de otra persona en las redes, por lo que la imagen, evidentemente, no se corresponde con la realidad y esto da muchas pistas sobre la persona que lo hace. Nuestra foto de perfil aporta mucha información psicológica, por lo tanto. De hecho, es muy habitual que escojamos con mucho cuidado la foto de perfil y el resto de fotos que publicamos en las redes sociales. Por lo tanto, en general existe una voluntad de construir una identidad virtual distinta a la real, una versión mejorada de nosotros mismos.  

Las redes sociales tienen muchos beneficios para las personas, pero también pueden suponer un riesgo si no se utilizan de forma controlada. Algunos de los riesgos son los siguientes:

  • Adicción a las redes sociales. Muchas personas, sobre todo adolescentes, no pueden estar más de un minuto sin consultar las redes sociales y sienten ansiedad cuando no tienen acceso a ellas.
  • Aislamiento. Como decíamos anteriormente, la comunicación que facilitan las redes sociales también puede suponer una forma de aislamiento para algunas personas que se encierran en casa para relacionarse solo a través de Facebook, Twitter u otras redes sociales.
  • Comportamiento antisocial. El hecho de relacionarnos solo en un entorno virtual con otras personas puede producir un comportamiento antisocial.
  • La desconexión de las redes sociales puede producir en personas adictas síntomas de ansiedad y de estrés.

Por lo tanto, es preciso realizar un uso responsable de las redes sociales, aprovechar los aspectos positivos que tienen y controlar los negativos. 

Fuente: Las redes sociales y sus efectos psicológicos | VIU. (s. f.). VIU. Recuperado 22 de junio de 2021, de https://www.universidadviu.com/co/actualidad/nuestros-expertos/las-redes-sociales-y-sus-efectos-psicologicos

 

Dejar ir: Un proceso de cambio y liberación

La vida es transitoria, así como los vínculos que hacemos a lo largo de ella. Los conflictos emocionales pueden desgastar, emplear gran parte de tu tiempo, energía y en ocasiones pueden hacer que pierdas el enfoque para dar solución y continuidad a lo que puedes hacer. ¿Cuántas responsabilidades, preocupaciones o cargas extra llevas sobre ti? ¿Te resulta cómodo llevar ese “peso emocional extra” a todos partes que vas? Quizás podrías aligerar parte de ese peso y así poder fluir más libremente por la vida.

El “dejar ir”, casi siempre es un arduo proceso, aunque sucede de manera natural cuando una persona se percata de que una situación, conducta, persona u objeto ya no cumple con ciertas funciones, entonces se hace una revaloración cognitiva, decidiendo dar un paso adelante. Aunque “dar vuelta a la página de la situación” implique mucho esfuerzo, quizás el dolor de seguir en las mismas circunstancias o con la misma relación pueden ser más grandes incluso que los temores para actuar.  

Puedes “dejar ir”: Recuerdos que te hacen daño, creencias limitantes, conductas, como hábitos no saludables o improductivos, un trabajo que no te satisface, las relaciones tóxicas, temores, las culpas, los “hubiera”, los rencores, incluso cosas que no utilizas y que pueden beneficiar a alguien más. A veces resulta más complejo “dejar ir” a las personas que amas pero que se fueron de alguna manera, aquellas que ya no quieren o pueden estar más contigo.

Fuente: https://www.psicoactiva.com/blog/dejar-ir-un-proceso-de-cambio/ 

El impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 en México

La epidemia de COVID-19 tiene características únicas que permiten catalogarla como una crisis humanitaria o como un evento altamente estresante. Existen ya diversas publicacio­nes que reflexionan sobre cómo las personas han vivido esta experiencia y su impacto económico, a la par del psicológico en varios niveles. Aquí se hablará especialmente sobre algunos grupos de alto riesgo, entre los que se encuentran las personas que tenían alguna condición de salud mental previa, sintomatología depresiva, algún trastorno de la ansiedad y problemas con el consumo de sustancias, entre otras.

Se han descrito algunos estresores durante la cuarentena, tanto para las personas en aislamiento voluntario como para aquellas que han estado in­fectadas. Entre más se prolonga el aislamiento voluntario suele ser más es­tresante. Las indicaciones a nivel internacional tienen que ver con intentar reducir, tanto como sea posible, la duración del aislamiento social para evi­tar la aparición de emociones como el aburrimiento y el enojo, así como el incremento de conflictos familiares o la violencia intrafamiliar.

Desde la teoría del estrés, esta emergencia sanitaria siembra en terreno fértil para generar trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión, principalmente, esto debido a que es un evento increíble e inesperado, di­fícil de procesar para la población —aunque México tuvo oportunidades para prepararse porque emergió primero en otras partes del mundo. Esta situación puede ser traumática porque representa una amenaza de vida o muerte —muchas personas van a presencialor directamente o a tener noti­cias del fallecimientos de personas cercanas—, y porque la complejidad del evento, en un contexto político y económico particular, puede activar en un grupo de personas la desesperanza y el desencanto en las instituciones.

Fuente: Torija, C. S. T. (2021, 27 mayo). El impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 en México. COMECSO. https://www.comecso.com/las-ciencias-sociales-y-el-coronavirus/impacto-psicologico-pandemia-mexico

La importancia de la música en la Psicología

La música es una sucesión de señales acústicas que nuestros oídos recogen y envían al cerebro. Allí se descodifican y se les da significado. Y todo en fracciones de segundo. Pero, para que eso pase, el cerebro involucra a las emociones, que son las encargadas de convertir el sonido en algo comprensible.

La música nos anima, nos relaja, nos entristece, nos alegra… tiene esa capacidad de cambiar nuestro estado de ánimo, es capaz de evocar el núcleo de las estructuras responsables de nuestro universo emocional.

La música es importante en el ámbito de la Psicología, ya que se puede aplicar para ayudar a pacientes que padecen trastornos de sus estructuras cerebrales y que están relacionados con las emociones. A las personas con autismo les es más fácil comunicarse a través de la música, hay pacientes con afasia que no pueden hablar pero sí cantar…

Al escuchar música se activan las aéreas del cerebro que se encargar de la imitación y la empatía, donde están las neuronas-espejos, que actúan reflejando las acciones e intenciones de los otros como si fueran propias. De esta forma, podemos sentir el dolor de otros, su alegría, su tristeza… nos permite compartir sentimientos y emociones.

La música puede comunicar información. Une a las personas, es social. Estos son unos de los grandes poderes de la música. No podríamos haber sobrevivido a lo largo de la evolución sin cooperar ni comunicarnos, sin haber manifestado un comportamiento social con otros individuos. La música hace que nos gustemos más, que estemos más unidos, que confiemos.

Fuente: Punset, E. (s. f.). La importancia de la música en la Psicología. VNIVERSITAT DO VALENCIA. Recuperado 14 de junio de 2021, de https://www.uv.es/master-psicologia-general-sanitaria-pgs/es/blog-1285957292035/GasetaRecerca.html?id=1285969119289

7 heridas que nunca sanan y cómo afrontarlas

Te despiertas con un dolor familiar en tu corazón y no puedes recordar cuándo no estaba allí.

Has hecho todo lo posible para ayudarte. La terapia semanal; escribir un diario, hacer ejercicio y comer sano; y libros de autoayuda se amontonan en tu mesita de noche. Y, sin embargo, el dolor rara vez te deja. Incluso si lo olvidas por breves momentos, vuelve poco después, un recordatorio angustioso de que nada ha cambiado realmente.

Promesas vacías y optimismo imprudente
Las heridas que no sanan rara vez se discuten abiertamente y con frecuencia se niegan. En nuestro mundo centrado en soluciones, son empujados a las sombras o se encuentran con lugares comunes vacíos:
“Todo sucede por una razón.”
“Mirar el lado bueno.”
“Mañana es un día mejor”.

Tales sentimientos huecos solo sirven para profundizar tu desesperación al trivializarla y no reconocer la pérdida.

No todas las heridas sanan
La realidad es esta: algunas heridas siempre serán parte de ti. Y aunque no tienen que definirte, siguen siendo un recordatorio diario de los desafíos imprevistos que se te presentan.

Las siete heridas más comunes que no sanan.

Muerte de un ser querido. La pérdida de tu pareja, tus padres, un hijo o alguien muy amado es quizás el dolor más profundo que se puede experimentar. Cuando te quitan a las personas que amas, luchas por seguir adelante. Todos los días tienes el impulso de llamarlos, hablar con ellos o compartir algo con ellos, y luego te recuerdan que se han ido, dejando un espacio en tu corazón que quizás nunca se llene.

Enfermedad mental. Un paciente recordó recientemente el momento en que se dio cuenta de que su hermano tenía esquizofrenia y dijo: “Cuando el médico me dijo, no quería creer que estuviera realmente enfermo”. Aunque existen muchos tratamientos exitosos para las enfermedades mentales crónicas, los pacientes a menudo se niegan a cooperar: pueden abandonar la terapia, dejar de tomar medicamentos o depender de sus padres o seres queridos para rescatarlos.

Adicción. La adicción es una aflicción particularmente cruel porque la persona que amas todavía está ahí, pero ya no es ella misma. Para empeorar las cosas, los adictos pueden llegar a ser hábiles para mentir y explotar a quienes los aman. Desafortunadamente, la esperanza es de corta duración ya que tienden a recaer una y otra vez. Ver a alguien a quien amas caer en la adicción es un dolor que es verdaderamente desgarrador.

Enfermedad crónica. Cuando el médico te informa sobre una enfermedad, te niegas a creerlo. “No es posible”, piensas. No importa cuántas veces preguntes “¿Por qué?” no puedes encontrar una respuesta. De modo que intentas seguir adelante con tu vida mientras luchas con el temor de que tu condición pueda empeorar. Por primera vez, tu vida tiene fecha de vencimiento.

Traición. La traición de alguien cercano a ti es muy profunda. Tiene problemas para confiar en los demás y los alejas porque no quieres volver a salir lastimado. Puedes optar por aislarte o alejarte del mundo, convenciéndote de que estás mejor solo. La traición no solo te hace dudar de los demás; te hace dudar de ti mismo.

Lesión permanente. Tienes que volver a aprender a moverte por el mundo. Las tareas diarias que antes eran sencillas ahora requieren un gran esfuerzo. La gente te mira con pena o lástima, lo que te hace sentir patético y pequeño. Quieres que su lesión desaparezca, pero estás obligado a vivir con ella.

Trauma. El trauma deja una huella que perdura y puede cambiar el curso de tu vida. Puede socavar tu capacidad para sentirte seguro, confiar en los demás o moverte por el mundo sin miedo. Cuando se activa el trauma, el tiempo y el espacio se detienen y te encuentras atrapado en el sentimiento de terror que ocurrió en el momento en que ocurrió el trauma. Ese terror puede vivir dentro de ti silenciosamente o abrumarte en cualquier momento.

Cómo sobrellevar el dolor
Las heridas que no sanan no tienen por qué definirte. De hecho, cuando se manejan bien, sirven para profundizar tu humanidad y fomentar una mayor empatía y conexión con los demás. Las heridas pueden recordarte que la vida es frágil, pero también pueden recordarte que la vida es preciosa: muchos pacientes han informado que esas heridas los han inspirado a vivir el momento y apreciar más la vida.

Nadie está exento de heridas no curables. Eventualmente, aparecen en todas las vidas.

Tres formas de afrontar la situación

Convierte tu dolor en una misión. Hay muchas personas que canalizan su dolor hacia un profundo sentido de misión.

Comparte tu dolor. El aislamiento es el enemigo de la curación, así que comunícate con los demás, especialmente con aquellos que han sufrido experiencias similares. Un grupo de apoyo o terapia de grupo es una manera maravillosa y segura de practicar abrir tu corazón y dejar que otros se acerquen a ti. La oración y la meditación también te ayudarán a encontrar el significado del dolor.

Sigue creciendo. Lamentar tu dolor es importante y necesario. Pero no tiene por qué dominar tu vida. No le des poder sobre ti jugando a la víctima. Reconócelo y sigue adelante a pesar de lo que estés sintiendo. Sé un buen padre para ti mismo practicando el cuidado personal y expandiendo tus salidas creativas y sociales. Aunque es posible que el dolor nunca desaparezca, puedes reducir su volumen honrándolo, abrazándolo y avanzando con su vida.

¿Qué hacer si tu hijo tiene ataques de ansiedad?

La ansiedad es cada vez más común en edades más tempranas.
Es el temor de que ocurra alguna cosa o problema específico. Asociadas a situaciones que se cree que no se pueden controlar.
Estas crisis, causan preocupaciones y miedos exagerados, cambios en el comportamiento del niño o del joven, así como en sus patrones de sueño, alimentación y/o estado de ánimo.
El estrés suele ser una de las causas más comunes de los ataques de ansiedad.
El estrés va específicamente a aquellas situaciones que sienten que los rebasan.

Los signos y síntomas de la ansiedad más comunes incluyen los siguientes:
Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
Aumento del ritmo cardíaco
Respiración acelerada (hiperventilación)
Sudoración
Temblores
Sensación de debilidad o cansancio
Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual

Si bien es cierto que los ataques de ansiedad suelen ser reales, también existe la predisposición a presentarlos por un tema de pertenencia e imitación.
Están asociados de manera directa a la dificultad en el control de las emociones e impulsos.
Las emociones suelen ser permisivas y aguantadoras. No obstante, al ser ignoradas por demasiado tiempo buscan la salida abrupta a través de la ansiedad.
La inmadurez emocional juega un papel importante en los ataques de ansiedad.

Relación entre Emoción, sentimiento y pensamiento o idea.
Emoción: Aquello que experimentamos de manera Intensa, temporal y fisiológico.
Sentimiento: Es el registro de lo que la emoción nos hace sentir.
Pensamiento o idea: Es el registro mental de lo que sentimos al experimentar emociones.

Consejos para los padres.
No trates de eliminar la ansiedad o que tu hijo la evada, ayúdalo a controlarla.
No evites ciertas cosas simplemente porque le causan ansiedad al niño.
Sé positivo, pero dando juicio de realidad.
Respeta sus sentimientos, pero no los refuerces.
No refuerces otro tipo de temores.
Dale ánimos.
Enséñale que el control de las emociones es una característica que se puede desarrollar.

Consulta con el médico en los siguientes casos:
Ves a tu hijo demasiado preocupado que incluso interfiere en su escuela, sus relaciones, etc
Su miedo, su preocupación o su ansiedad le causan malestar y le resulta difícil controlarlos
Se siente deprimido, o tiene otros problemas de salud mental junto con ansiedad
Piensas que su ansiedad podría estar vinculada a un problema de salud física
Tiene pensamientos o conductas suicidas
Es posible que sus preocupaciones no se vayan por sí solas y que empeoren con el paso del tiempo si no procuras ayuda. Visita a tu médico o a un profesional de salud mental. Es más fácil tratarla si obtienes ayuda pronto.