¿Por qué nos deprimimos en navidad?

Les decimos a decir cómo superar esta tristeza para sobrevivir a la navidad.

Pareciera que la Navidad es una época de felicidad donde todos estamos obligados a sentirnos contentos y disfrutar de los festejos. Sin embargo, algunas personas se sienten tristes durante la época “más alegre” del año y no compaginan con este ánimo navideño.

¿Cómo se manifiesta?
La depresión navideña existe. Se manifiesta con desánimo, nostalgia, apatía y melancolía ante la temporada decembrina. Suele ser transitoria, pues permanece durante el periodo de festejos, después, las personas se recuperan y continúan con su vida diaria.
Cuando se presentan más síntomas como: fatiga, problemas para concentrarse, alteraciones de sueño y en el apetito, irritabilidad general, pensamientos suicidas, y además se afecta la vida cotidiana (personal, laboral, familiar y o social) puede tratarse de depresión más profunda de la que hablaremos después.

Pero en general, la depresión navideña, tiene síntomas similares a los de cualquier episodio depresivo:
Cansancio, apatía, desgana, pérdida de vitalidad.
Estado de ánimo o humor depresivo, de manera constante durante la mayor parte del día, y mantenido durante la mayoría de los días.
Irritabilidad extrema.
Pensamientos negativos, autoderrotistas…
Perdida de interés por actividades placenteras.

La depresión navideña, además puede presentar estos síntomas:
Perdida de interés por lo relacionado con la Navidad.
Sentirse molesto al escuchar villancicos, ver decoraciones navideñas,*con todo lo relacionado con la navidad.
Apatía por las actividades relacionadas con los festejos navideños.
Aislamiento y poco interés por la compañía de otras personas.

¿Por qué en Navidad?
Muchas razones hacen que la Navidad sea una fuente de estrés, frustraciones y melancolía.
Clima y menos horas de luz. Con la menor presencia de luz solar durante el día, los niveles de serotonina disminuyen, lo cual puede conducir a la depresión. También en el invierno desciende el nivel de melatonina en el organismo; esta hormona se encarga de controlar los ciclos de sueño y el estado de ánimo.
Vacaciones infantiles: motivo de ilusión para los niños pero no para todos los adultos.
Compromisos excesivos.
Gastos extras.
Temporada de hacer balance y valorar logros y fracasos.
Cerrar ciclos.
Consciencia de pérdidas: personas queridas que ya no están, aunque el duelo no sea reciente, es normal echarles de menos
Activación de conflictos familiares complejos y no resueltos.
Proyección del futuro incierto que puede atemorizar.
En Navidad parece que estamos obligados a ser felices, y esa obligación genera el efecto contrario en los que no lo están: intensifica el malestar.

fuente: marthadebayle