¿Es posible un sistema de cuidados de largo plazo en México?

A sus 73 años, Doña Cecilia aún vive en el mismo barrio de siempre, alejado del centro. Aunque es diabética, no siempre cuida su dieta. Como dice riendo, “estoy acostumbrada al refresco desde chica; en el pueblo era lo que tomábamos”.

Vive con su hija Elena, quien dejó su trabajo en un restaurante local para atender a su madre. Mientras pica unas verduras en la cocina, nos cuenta que “a veces es muy duro. Hasta para salir a comprar necesito ayuda de mis hijos o incluso de Doña Patricia, la vecina”.

Afortunadamente, Doña Cecilia forma parte de los más de 3 millones de pensionados en México y es derechohabiente del seguro social, lo que la ayudará a costear el tratamiento de diálisis renal al que pronto tendrá que someterse.

El panorama de la dependencia en México

En México hay más de 12 millones de adultos mayores, y esta población está creciendo de manera más acelerada que el resto de la población. De ellos, casi 3 millones enfrentan algún tipo de dependencia para realizar actividades básicas como vestirse, bañarse o comer. En muchos casos, cuentan con soporte de cuidadores informales, en su mayoría (casi el 70%)  mujeres como Elena, que no reciben soporte o remuneración alguna. De hecho, la Cuenta Satélite de Salud de INEGI estima que en el hogar se otorgan cuidados no remunerados que  superan el 1.5% del PIB, más de lo que gastan todos los hospitales del país.

¿Qué acciones tomar?

Si bien el país cuenta con la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, ésta tiene casi 20 años y no hace alusión, entre otros temas relevantes, a la necesidad de un sistema de cuidados de largo plazo. En este sentido, es recomendable promover una reforma que garantice servicios de atención a la dependencia para que personas como Doña Cecilia accedan a servicios de cuidados como asistencia a domicilio, teleasistencia o centros de día, por mencionar algunos.

Sin embargo, el reto mayor es generar las condiciones necesarias para que dicha reforma promueva también una fuente sostenible de financiamiento que permita costear el despliegue de este nuevo sistema. Si soñamos en grande, esta fuente albergaría los sistemas de cuidados de cualquier mexicano, sin que estuviera fragmentado o vinculado a derechos laborales. Así, podría pensarse en un sistema de cuidados único que no repitiera los errores del sistema de salud—cuya reforma de integración ha sido permanentemente pospuesta.

El rol del seguro social

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene 60 millones de afiliados, de los cuales el 12% son adultos mayores. Esta institución proporciona beneficios:

– De salud (atención médica sin límite de uso)

– Económicos (soporte económico por incapacidad debido a enfermedades generales, ocupacionales y embarazo, además de pensiones)

– Sociales (guarderías y centros deportivos, culturales y de capacitación)

El IMSS está trabajando en la definición de un plan rector con base en la problemática médica y social de los adultos mayores. El objetivo del plan es diseñar las acciones a llevar a cabo durante los próximos años para brindar una respuesta sociosanitaria a los problemas del adulto mayor.

Retos pendientes

No obstante, en este momento el IMSS no cuenta con servicios de cuidado de largo plazo. Además, necesita:

  • Mejorar la oferta de servicios de salud para los adultos mayores
  • Fortalecer la capacidad resolutiva de sus clínicas y hospitales
  • Mejorar la referencia y contrarreferencia
  • Reducir el exceso de prescripción de medicamentos a los adultos mayores
  • Capacitar a su personal en geriatría y gerontología, entre otros aspectos

El IMSS camina de la mano con otras instituciones del país para llegar a acuerdos que unifiquen acciones y generen sinergias. Para ello y con base en una agenda previamente consensuada, cada semana dialogan el Instituto de Geriatría, el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.

Una tarea de todos

Algunas instituciones en México se han puesto manos a la obra para enfrentar este reto. Sin embargo, el esfuerzo no estará completo sin que la sociedad civil y el sector privado se sumen a impulsar este nuevo pilar del sistema de bienestar. En este sentido, el IMSS ya ha iniciado el diálogo con las organizaciones de la sociedad civil para lograr sinergias, documentar lecciones aprendidas y colaborar hacia un futuro incluyente y digno para los adultos mayores mexicanos.

Si las tendencias se mantienen, para 2050 los mayores de 60 años representarán el 25% de la población del país, alcanzando a las 40 millones de personas. Si te imaginas un futuro con acceso a una pensión digna, un estilo de vida saludable y un soporte de cuidados, éste es el momento de actuar. Cuida tu salud y aporta tu granito de arena para que un sistema de cuidados de larga duración sea posible.

¿Te has puesto a pensar cómo será tu vida cuando seas un adulto mayor?