El encierro del amor: No eres tú, es el COVID

Muchas relaciones están afrontando retos no sólo a raíz del confinamiento, sino de los efectos que en todos los niveles está teniendo la pandemia en nuestras vidas.

Si a los efectos económicos, sociales y psicológicos le agregamos lo que cada uno ya venía cargando previo a esta catástrofe, sin duda el resultado es una puesta a prueba de nuestras fortalezas y nuestros mecanismos de defensa que para algunos podrían resultar adaptativos, pero desafortunadamente para muchos acabarán por ser desadaptativos. ¿Es mi relación la que ya se encontraba en agonía o ha sido este virus el que ha venido a arruinarlo todo? Vamos juntos a conversar acerca de este tema de impacto actual.

Lo que nos está pasando.
Es una situación inesperada, indeseada y que se ha prolongado más allá de nuestras expectativas originales.
Esta crisis ha traído cambios profundos en nuestra forma de vida y ha impactado nuestras áreas psicológica, social, afectiva, laboral y económica.

Lo que nos está pasando, con lo que nos está pasando.
Todo esto nos inquieta, nos preocupa y a veces rebasa nuestras capacidades ordinarias para afrontar las crisis cotidianas de la vida.
Y esto es natural al ser una crisis extraordinaria.
Tensa y pone a prueba nuestra capacidad para manejar la situación e impacta directamente a nuestra salud mental y, como consecuencias, a nuestra interacción con personas cercanas.
Entonces quizá no es tu pareja, quizá no es la COVID y ni siquiera tu supuesta mala relación. Valdría la pena reflexionar si no eres tú, o mejor dicho tu incapacidad de afrontar y de ajustarte o adaptarte a las circunstancias cambiantes.

El elemento más destructivo.
Cuando las personas son incapaces de adaptarse es muy frecuente que se acumule en ellas una gran cantidad de ESTRÉS y este acabe por disparar a la ANSIEDAD.
La ansiedad nos hace catastrofizar, disminuye nuestra tolerancia y nos hace entrar en un modo de supervivencia (que por definición es muy poco empático, porque nos hace pensar mucho más en cómo ponernos a salvo que en el bienestar del otro). Te hace comportarte de maneras egoístas.
Esto tiene mucho que ver con la resistencia natural al cambio, pero también con la incapacidad de aceptar la realidad o lo inevitable de la vida.
Para sustentar lo anterior, nos vamos a apoyar en el llamado:

Modelo de adaptación al estrés por vulnerabilidad
El Modelo de Adaptación al Estrés-Vulnerabilidad (también llamado Modelo de Proceso de Contexto de Rasgos ) es un marco, descrito por el Dr. Benjamin Karney, para comprender cómo la satisfacción en las relaciones íntimas puede cambiar o permanecer estable con el tiempo y las circunstancias.
El modelo propone 3 factores que influyen el resultado de una relación basados en las crisis que ocurren a su alrededor:
Vulnerabilidad
Esto es lo que cada uno ya traía cargando previamente.
Es cualquier tipo de factor que dificulta que una persona mantenga relaciones duraderas y satisfactorias.
Problemas de salud mental, ansiedad, depresión, impulsividad, rasgos de personalidad (neuroticismo o narcisismo, por ejemplo), malas experiencias en relaciones previas, problemas de autoestima, adicciones, etc.
Factores estresantes
Para nuestro caso, hablamos de todos los efectos y el impacto que está teniendo la pandemia en nuestras vidas y que va más allá de nuestra capacidad para afrontarlos.
Ya sea porque sean muy grandes o porque se acumulen de manera desordenada y concurrente.
Trabajo, miedo al contagio, dinero, los hijos, etc.
Capacidad de adaptarse
Son las habilidades y capacidades que poseen las parejas para enfrentar y adaptarse de manera efectiva a circunstancias desafiantes. Las adaptaciones pueden incluir el sentido del humor de una pareja, formas constructivas de manejar conflictos y resolver problemas, y apoyarse mutuamente.
Los dos primeros elementos (factores estresantes y las vulnerabilidades) aumentan los comportamientos negativos de la relación (como la crítica y la insensibilidad) y, a su vez, aumentan los resultados negativos (insatisfacción y ruptura de la relación).
Por otro lado, la capacidad de adaptarse amortigua los efectos del estrés, disminuyen la ansiedad y reducen el riesgo de insatisfacción y ruptura de la relación.

¿De qué depende que esto se convierta en un desastre u oportunidad?
Para algunas personas que han sabido canalizar la ansiedad y el miedo de maneras adaptativas, el pasar tiempo con su pareja les ofrece la oportunidad de conversar, fortalecer la intimidad y consolidar su relación.
La relación de pareja se convierte en un amortiguador de la ansiedad, porque juntos se van adaptando al apoyarse en situaciones complicadas. Se mueven el uno hacia el otro.
Para aquellos que dentro de sí ya había de por sí una tormenta de emociones confusas, el caos que provoca la incertidumbre de la situación actual, más los retos sociales, laborales, de salud y económicos que estamos viviendo, se convierte en un catalizador de la ansiedad que todo lo catastrofiza, maligniza y descompone. Las relaciones de pareja no son inmunes a esto.
En este caso se alejan el uno del otro o, lo que es peor, se mueven el uno contra el otro.
Esto sucede porque la ansiedad busca salida y defensa; es decir, combatir aquello que la causa para aniquilarlo y como eso no se puede hacer con el virus (por ahora), entonces se proyecta esto en otra persona (generalmente la pareja) convirtiéndola en la supuesta causante de todos los males.
La realidad es que si una relación no se convierte en un factor atenuante para las crisis, regularmente se convierte en una entidad precipitante o agudizante de ellas. Es otro elemento con el que hay que estar lidiando.

  • Que estrategias nos pueden ayudar.
  • La APA (Asociación Psicológica Americana) recomienda 4 estrategias para amortiguar el impacto de la pandemia en su relación de pareja:
  • Reconozcan los factores estresantes.
  • Especialmente los que no son tan obvios.  Por ejemplo, a lo mejor uno de los dos tiene que salir a trabajar, con riesgo de contagio, mientras que el otro se queda con la carga y responsabilidad de los niños que no están yendo a la escuela y están más demandantes que nunca.
  • Reconocer el estrés no significa que estamos bajo el mismo estrés o que lo estamos experimentando de la misma manera, pero reconocer que está teniendo efectos negativos en cada uno, puede ayudar a las parejas a superar la irritación y apoyarse mutuamente a través de la empatía.
  • Verifiquen el impacto de su vulnerabilidad, especialmente a través de la ira.
  • No es lo mismo hablar de lo que está pasando que culpar al otro de lo que está pasando.  Es muy poco probable que alguno de ustedes sea el causante de la pandemia.
  • El enojo desbordado debería ser una señal de que es momento de detener temporalmente una conversación y no el combustible que haga subir el tono de voz.
  • Para lograr esto conviene que cada uno verifique su estado emocional y el tono y volumen de voz que está a punto de usar y hacer una pausa de ser necesario.
  • Hagan una lista de las cosas que preocupan a cada uno y trabajen juntos para tratar de encontrar solución o cómo adaptarse al menos temporalmente a ellas.
  • Apoyense mutuamente y recuerden los buenos tiempos.
  • Si están en una relación debe ser generalmente porque en algún momento consideraron que era una buena idea.
  • Recordar esas razones y reconocer que en su momento valieron la pena puede ayudarnos a tomar perspectiva y darnos cuenta que posiblemente esto que está pasando dispara reacciones más circunstanciales que profundas.
  • Hagan tiempo para la diversión y el sentido del humor.
  • Los problemas no se niegan, pero vivir bajo su yugo o sólo hablando de ellos tendrá un impacto negativo; especialmente si ya entraron en modo de “catástrofe” donde la indefensión se ha apoderado de ustedes.
  • Para aquellos con niños pequeños que no encuentren espacios de descanso e intimidad, conviene que hagan ver a los hijos que necesitan momentos para conversar o simplemente descansar.
  • De todos modos a un niño pequeño difícilmente acabas por darle gusto absoluto por tiempos prolongados porque son insaciablemente demandantes.
  • A veces incluso conviene, por cansados que puedan estar, dejar que los hijos se duerman y tener unos minutos a solas para conversar o hacer algo divertido juntos.

¿Y si nada funciona?
Lo que decía Einstein acerca de los problemas.
Es probable que estés buscando la solución en el lugar equivocado.
Tal vez estés tratando de encontrar el defecto en tu pareja, buscar hacerle cambiar o hasta atribuyas a tu mala relación lo que están viviendo actualmente.
También sería natural y comprensible atribuir todo esto a la pandemia, porque para muchos para que ha habido un antes y un después.
Sin embargo vale la pena considerar si no es tu vulnerabilidad previa (o la de ambos) la que está disparando tu ansiedad y maladaptación a las circunstancias y que todo se esté fugando hacia tu relación de pareja.
Valdría la pena considerarlo porque quizá con los factores estresantes no puedes hacer mucho, pero un problema de ansiedad está más en tus manos resolverlo si buscas la ayuda necesaria.

Para saber más: fuente: marthadebayle.com
Bodenmann, G., Meuwly, N., Germann, J., Nussbeck, F. W., Heinrichs, M., & Bradbury, T. N. (2015). Effects of stress on the social support provided by men and women in intimate relationships. Psychological Science, 26(10), 1584–1594.
Bodenmann, G., Meuwly, N., Bradbury, T. N., Gmelch, S., & Ledermann, T. (2010). Stress, anger, and verbal aggression in intimate relationships: Moderating effects of individual and dyadic coping. Journal of Social and Personal Relationships, 27(3), 408–424.
Karney, B. R., & Bradbury, T. N. (1995). The longitudinal course of marital quality and stability: A review of theory, methods, and research. Psychological Bulletin, 118(1), 3–34.
Neff, L. A., & Karney, B. R. (2017). Acknowledging the elephant in the room: How stressful environmental contexts shape relationship dynamics. Current Opinion in Psychology, 13, 107–110.
Pietromonaco, P.R., and Collins, N.L. (2017). Interpersonal mechanisms linking close relationships to health. The American psychologist, 72(6), 531–542.

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