¿Cómo practicar la paciencia en cuarentena?

La paciencia es la habilidad de permanecer en un estado y condición de calma ante las adversidades, los retos, problemas y frustraciones de la vida.

SER PACIENTE NO SIGNIFICA SER PASIVO.  Más bien se trata de un estado y condición mental capaz de trabajar de forma positiva y creativa con las dificultades propias de la vida.  La paciencia puede exaltar y mejorar nuestra condición vital cotidiana.

Para cultivar la paciencia es esencial comenzar por detectar los síntomas de la impaciencia: la ansiedad, irritación, impulsividad, enojo, exasperación, resentimiento, añoranza y nerviosismo.

6 métodos para cultivar la paciencia:

1.- Practica la recolección o presencia mental
Recuerda que uno de los primarios objetivos de este tipo de disciplina de adiestramiento mental es cultivar la habilidad para sincronizar a la mente con el cuerpo.

La práctica de la recolección o presencia mental depende del fortalecimiento de dos factores de la consciencia: la recolección y la introspección.

3 fases esenciales en el entrenamiento de la recolección o presencia mental: relajación, estabilidad y alerta mental.

2.- Libérate y evita toda afirmación o declaración que contenga las siguientes frases: “y si tan solamente entonces” y la palabra o afirmación “deberías de o deberá ser”

3.- Inhala profundamente 5 veces
Esta recomendación puede sonar simple pero es probablemente la herramienta que se usa más frecuentemente  para lidiar con los sentimientos de impaciencia.  El inhalar profundamente tiene un efecto tranquilizador en la persona y por lo tanto disminuye los disparadores de la impaciencia.

4.- Ten mayor compasión para ti mismo
Entiende el hecho de que no eres perfecto sino falible y comprométete a hacer tu mejor esfuerzo para manejar las situaciones difíciles de la vida.

5.- Elimina toda expectativa.
Las cosas son como son y no como tú deseas.  En añadidura la percepción que de las mismas tienes es profundamente subjetiva y no refleja necesariamente la manera en que las cosas son.
¿Y cómo es que las cosas son? Transitorias, dinámicas, carentes de identidad intrínseca

6.-  No olvides el principio dorado
Todo es transitorio y cambiante.  Lo único con lo que en realidad cuentas es el momento presente y este se habrá ido en un instante.  No lo desperdicies en brotes de enojo, ansiedad o miedo. 

Pregúntate si la impaciencia te ayuda de forma alguna o si en contraste se trata de un patrón negativo que deteriora tu relación con el mundo y las personas que te rodean.

Pregúntate si en unos años este evento por el que ahora das la vida será realmente importante o significativo.

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