¿Amor de 40 y 20 es peligroso? Si estás en una relación así, esto es lo que debes saber

En términos generales la mayoría de las parejas surge cuando se da la atracción entre dos personas, que es correspondida y que da paso a la llamada química del amor, conocida también como el enamoramiento.

Socialmente hablando, existe una tendencia a reaccionar y etiquetar a unos y otros, principalmente si hay diferencias marcadas entre quienes componen esa nueva relación. Por ejemplo, si hay diferencias interraciales, transculturales o por edad. En este artículo hacemos énfasis en aquellos que forman parte de este último grupo del cual todavía escuchamos etiquetas ofensivas como viejos verdes o cazadoras.

Uno de los aspectos más influyentes a nivel psicológico continúa siendo el juicio social. Esos juicios varían según el sexo de quien lleve la mayoría de edad. Todavía colocan en una posición de desventaja a la mujer si es ella quien tiene los 40 y su pareja los 20. Por tradición socialmente impuesta, al hombre se le otorgó el rol de proveedor, así como el de dar dirección a la relación, brindar seguridad y protección. Mientras, a la mujer se le enseñó que necesita alguien con poder para brindarle seguridad económica y estabilidad. Por lo tanto, cuando la atracción surge de un hombre de 40 hacia una mujer de 20 pasa a verse como algo normal y hasta conveniente. Se convierte para la mujer en una especie de rescatista y maestro que le enseñará destrezas que le ayuden a dar sentido y dirección a su vida.

Por el contrario, si es la mujer quien lleva ventaja en edad se le atribuyen características regularmente negativas como “madre criando niño”, “abusadora: se debería buscar uno de su edad” e incluso, “inestabilidad: esa relación no durará pues él se va a cansar de estar con una vieja”.

Intromisiones familiares y sociales respondiendo a las diferencias en edad pueden llevar a uno o a ambos a mantener la relación en secreto. Sin embargo, esta visión ha estado cambiando y, con mayor frecuencia, se observan a mujeres seguras de sí que aparentan pasar por alto los juicios y se brindan la oportunidad de gozar de nuevas experiencias.

Otro impacto respondería a la disparidad de intereses y responsabilidades. A los 20, la responsabilidad mayor es completar su meta académica o profesional; mientras que para el o la de 40 se espera que se esté cumpliendo con las demandas de su trabajo, deberes y responsabilidades familiares e hijos nacidos en relaciones previas.

Donde menos impacto parecería existir es en cuanto a la parte física. A los 40, si la persona, –hombre o mujer– ha procurado mantener una adecuada calidad de vida a través del ejercicio, de una sana alimentación y un buen manejo de emociones se esperaría que goce de salud física y emocional en general.

No se puede obviar el impacto en la sexualidad. Algunas situaciones serán reales y otras responderán a mitos sociales. Un mito que quisiera clarificar es que se espera que el hombre sirva de maestro. Ese rol está asociado con las experiencias alcanzadas en relaciones previas. Esta idea no es del todo falsa, pero tampoco podemos generalizarla, pues la mujer de 20 podría encontrarse con un hombre de 40 que mantenga una sexualidad mecánica y poco creativa, o que esté arrastrando alguna dificultad sexual como el trastorno de control eyaculatorio, mejor conocido como eyaculación precoz.

También podría darse que presente dificultad para comprometerse debido a previas experiencias frustrantes, limitando la relación a encuentros sexuales casuales. Otro posible escenario es que haya limitado su conducta sexual a la práctica masturbatoria con o sin pornografía, y que al activarse sexualmente con una pareja no obtenga el mismo nivel de gratificación sexual que conseguía mediante la masturbación. Además, ya entrados los 40 se va aproximando la andropausia, fase de vida que trae consigo cambios hormonales, físicos y emocionales. Uno de estos es la temida disfunción eréctil, que ha pasado a ser uno de los grandes fantasmas que afecta el placer sexual masculino.

La intención no es una visión exclusivamente negativa o representativa de algún mal funcionamiento sexual. Hay hombres que mantienen una vida sexual saludable, variable y creativa que al compartirla con una mujer más joven los recarga de energía, compartiendo diversión, complicidad y grandes deseos de explorar sus sexualidades. Ante esto recomiendo que se evalúe la visión que ella tenga sobre la sexualidad; si es abierta o afectada por la represión sexual.

La mujer no está exenta de encontrase con escenarios positivos o negativos. Todo dependerá de sus experiencias y su actitud y conocimiento sexual. Por ejemplo, si apagó su sexualidad por varios años, posterior a una separación o divorcio. Cuando hablo de apagar me refiero a detener cualquier tipo de conducta sexual a solas o compartida como por ejemplo, no masturbación, no exposición social donde practique sus destrezas de seducción y conquista y no sexo compartido, aunque sea a través de encuentros esporádicos.

Si mantuviera esa sexualidad dormida por mucho tiempo, la inseguridad sobre sus destrezas de seducción podría traicionarla. Otras consecuencias serían dificultad para excitarse, para llegar al orgasmo y el temor a responder a acercamientos eróticos o afectivos, principalmente si vienen de una pareja más joven. Tampoco podemos obviar el impacto de la menopausia, el cual dependerá de cuánta salud sexual haya gozado previo a esta fase de vida.

Generalmente, si la mujer posee una visión amplia, libre de culpas y vergüenzas, así como de seguridad, deseos de aventura, creatividad, adecuada comunicación sexual y fantasías sexuales, se esperaría que en una nueva relación de pareja, se dé la oportunidad de continuar explorando y añadiendo experiencias gratificantes a su vida.

Ventajas

Comúnmente se observa en este tipo de relación que las personas involucradas pasan a disfrutar de experiencias antes no vividas. Las mismas no son exclusivamente sexuales, aunque para muchos esto resulta atractivo. Para otros puede representar una liberación del compromiso mediante una relación temporal o permanente sin dejar de añadir nuevas experiencias sexuales y de socialización que proveen energía y vitalidad. Otros descubrirán nuevas forma de vinculación afectiva que agreguen frescura, romanticismo y enamoramiento a su vida. Esto es más frecuente en los o las de 40 que hayan alcanzado metas académicas, familiares y que a nivel profesional ya estén dirigidos o en continuo crecimiento.

Por el contrario, para los que están en los 20 podría representar tranquilidad, principalmente si no se sienten con la presión de la reproducción, y dejando claro que buscan experiencias sin el compromiso de oficializarla a través del matrimonio. O sea, una relación que les permita flexibilidad y tiempo para alcanzar metas académicas y a través de la cual puedan exponerse a nuevas experiencias de vida.

Desventajas

Una de las desventajas mayores en las relaciones de 40 y 20 es que a veces se les olvida que el amor no tiene edad pero las personas sí y esto podría traer diferencias en manejo del tiempo, intereses sociales, familiares y sexuales que repercutan negativamente en la calidad de la relación o en la permanencia de esta.

Las diferencias en las relaciones de pareja no se circunscriben única y exclusivamente a la edad. Hay parejas con diferencias en edad que pueden prevalecer por toda la vida, mientras habrá otras formadas por personas contemporáneas que duren lo que dura un parpadeo. Esta observación es importante, pues la calidad de vida de la relación de pareja, su duración y el goce sexual no depende únicamente de la edad de quienes la componen.

La atracción física entre ambos, la atracción intelectual que les permita desarrollar temas de interés común, el tiempo que le dediquen a alimentar sus vínculos afectivos (intimidad y amor), así como adecuados vehículos de comunicación que propendan a la resolución de conflictos y el compromiso real de crecer con sus diferencias parecen ser las piezas clave para el éxito

La especialista detalló que, al margen de la edad, es importante que antes de enamorarse, una persona deba haber alcanzado la madurez. De esta manera podrá amar con responsabilidad, sin correr el riesgo de lastimar a la otra persona. 

ATENTOS

“Si no hay respeto, confianza y madurez, el amor se vuelve dañino. Hay que estar muy atentos a los signos que nos presentan nuestras parejas. Si vemos que algo no funciona, debemos desistir de ese romance”.